Estela Núñez, una de las voces más emblemáticas de la música mexicana, ha decidido despedirse de los escenarios después de 51 años de carrera.
Con una voz tan pura y emocional que conquistó los corazones de todo México, Estela se convirtió en una de las artistas más queridas de la época dorada del bolero, la balada y el mariachi.
Su carrera despegó en los años 70, cuando con una sola canción, Vivir sin ti es como estar contigo, logró conquistar al público y hacerse un nombre en el Festival OTI Internacional.
Sin embargo, detrás de la fama y el éxito, Estela vivió una vida llena de sacrificios, desamor y desafíos personales que la llevaron a tomar la decisión de alejarse del escenario en el momento de mayor gloria.
A lo largo de su carrera, Estela pasó de ser una joven tímida que obedecía las indicaciones de su padre, a una estrella que brillaba con luz propia.
Pero en su vida personal, el amor, las tragedias y las pérdidas la marcaron de manera profunda.
La música siempre fue su refugio, pero también fue la razón por la que enfrentó el dolor más grande de su vida.
Ahora, a los 77 años, Estela revela la verdad sobre lo que la llevó a abandonar el mundo de la fama, una historia que pocos conocían y que sigue siendo una lección de resiliencia y amor.
El Inicio de una Carrera Inesperada
Estela Núñez nació en Guadalajara, Jalisco, el 24 de febrero de 1942.
Su familia, de origen humilde, no tenía relación directa con el mundo del espectáculo, pero su padre, Ramón Núñez, un hombre con gran visión, pronto descubrió el talento de su hija para el canto.
Desde pequeña, Estela comenzó a participar en concursos y presentaciones espontáneas, sin entender aún que la música se convertiría en su destino.

A los 10 años, Estela participó en su primer concurso televisivo, pero no fue hasta unos años después que su verdadera oportunidad llegó.
En Monterrey, conoció al comediante Manuel Loco Valdés, quien la invitó a participar en su programa Todos a Bailar.
Fue allí donde su talento y carisma comenzaron a ser reconocidos por el público.
Sin embargo, el camino hacia la fama no fue sencillo, ya que Estela tenía que enfrentarse a la desaprobación de su madre, quien veía en el mundo del espectáculo un lugar peligroso.
A pesar de las dudas de su madre, el apoyo incondicional de su padre la llevó a la Ciudad de México, donde comenzó a participar en más concursos y a hacer su nombre en el ambiente artístico.
Con el tiempo, su carrera despegó rápidamente, y Estela se convirtió en una de las figuras más destacadas de la música mexicana.
Pero la fama, aunque llegó con éxito, también trajo consigo una serie de desafíos personales que Estela tendría que enfrentar sola.
El Triunfo en el Festival OTI Internacional
El año 1979 marcó un hito en la carrera de Estela Núñez.
En el Festival OTI Internacional, donde se celebraba lo mejor de la música latinoamericana, Estela se presentó con la canción Vivir sin ti es como estar contigo.
La competencia estaba llena de grandes nombres como Emanuel y Sergio Esquivel, pero Estela logró sorprender a todos, llevándose el primer lugar con su interpretación.
El público estalló en aplausos, y Estela, con una serenidad y elegancia inconfundibles, subió al escenario para recibir la ovación del público.

Ese momento fue el principio de su ascenso a la fama, aunque, como ella misma confesó, nunca fue algo que buscara de manera activa.
“En ese tiempo yo no decidía nada, hacía lo que mis padres me decían”, recordó en varias entrevistas.
Aunque Estela nunca se consideró una persona ambiciosa, su talento y su voz la llevaron a lo más alto del escenario musical.
En esos primeros años, su presencia en los escenarios y en las grabaciones de discos la convirtió en una de las artistas más queridas de México, pero la fama no estuvo exenta de sacrificios.
La constante exposición mediática y las exigencias de la industria musical empezaron a pasar factura en su vida personal.
La Tragedia Personal y la Decisión de Alejarse
En el momento más alto de su carrera, Estela sufrió un accidente doméstico que cambió su vida para siempre.
Durante el embarazo de su primer hijo, resbaló en el baño, lo que provocó complicaciones graves en su hijo, dejándole secuelas permanentes.
Esta tragedia marcó profundamente a Estela, quien, a pesar de las adversidades, continuó cantando.
Sin embargo, poco después, su salud también se vio afectada por una rara enfermedad que la dejó sin vista de manera repentina.
“No tuve ningún síntoma, simplemente dejé de ver”, relató más tarde.
Esta pérdida de la visión la sumió en una gran tristeza, pero también le dio una nueva perspectiva sobre la vida.
La música se convirtió en su salvación, y a pesar de los desafíos, continuó trabajando, demostrando una fuerza y una resiliencia que la caracterizarían por el resto de su vida.
A pesar de estos problemas personales, Estela siguió adelante.
En su vida amorosa, pasó por varias relaciones difíciles, incluidas las tragedias que enfrentó con el hombre que consideraba el gran amor de su vida.
La relación con él, que fue desaprobada por su familia, terminó siendo tanto su mayor alegría como su mayor dolor.
Además, su vínculo musical con Juan Gabriel, quien fue su amigo y mentor, también sufrió un giro trágico.
A pesar de haber compartido muchos momentos juntos, su relación se vio afectada por rumores y distanciamiento.
La Maternidad y la Decisión de Alejarse del Escenario
Aunque su carrera musical alcanzó grandes éxitos, Estela llegó a un punto en el que la maternidad y la vida familiar se convirtieron en su prioridad.
A pesar de su éxito, Estela siempre anheló una vida más tranquila y normal, lejos del caos de la fama.

En Chihuahua conoció a Ignacio Aguilera, un hombre con quien se casó y decidió formar una familia.
“Me voy a casar. Quiero mis hijos, mi casa. Esa es otra historia”, confesó en una de sus entrevistas.
Estela optó por dejar atrás el brillo de los escenarios para dedicarse completamente a su hogar y a la crianza de sus hijos.
Aunque muchos la consideraban una estrella en el firmamento de la música mexicana, ella decidió que su mayor pasión era ser madre.
Esta decisión de alejarse del escenario fue una de las más difíciles de su vida, pero también una de las más satisfactorias.
Mientras algunos de sus éxitos más grandes seguían resonando en el público, Estela se retiró del ojo público para enfocarse en su vida familiar.
A pesar de haber sido una de las voces más importantes de su generación, la maternidad y el amor fueron los que verdaderamente la hicieron feliz.
El Regreso y la Reflexión Sobre Su Legado
A finales de los años 90, Estela hizo un regreso a la música, pero esta vez lo hizo desde un lugar diferente.
Con la calma que solo el tiempo puede otorgar, regresó al escenario para realizar conciertos y grabar nuevos discos.
En 2006, regresó a su natal León, Guanajuato, para recibir un reconocimiento en el festival de su ciudad, demostrando que su legado seguía vivo en la memoria de su gente.![]()
Aunque la industria de la música había cambiado mucho desde sus días de gloria, Estela nunca dejó de cantar.
En sus presentaciones, la emoción seguía intacta, y su voz continuaba tocando los corazones de quienes la escuchaban.
A pesar de las dificultades que enfrentó, Estela Núñez nunca se dejó desanimar.
Su legado es el de una mujer que, a pesar de los obstáculos, siguió adelante con su pasión por la música y por su familia.
Hoy, más de 40 años después de haber comenzado su carrera, Estela sigue siendo una leyenda viva.
Su historia es un testimonio de amor, sacrificio y resiliencia, y su voz continúa siendo una de las más queridas de la música mexicana.
La Huella de Estela Núñez
El legado de Estela Núñez es el de una mujer que eligió la familia por encima de la fama, pero que nunca dejó de cantar.
Su carrera musical fue una de las más brillantes de México, y su voz sigue siendo un referente para generaciones de fans que la recuerdan con cariño.
A pesar de las tragedias personales y las dificultades, Estela siempre se mantuvo fiel a su música y a su familia.
Hoy, su historia sigue viva, y su legado continuará resonando a través de sus canciones, recordando a todos que la verdadera grandeza radica en encontrar equilibrio y amor en medio de las tormentas de la vida.