Mauro Ezequiel, mejor conocido como Duki, nació en junio de 1996 en la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Su vida no fue fácil desde el principio, ya que creció en un barrio de bajos recursos, enfrentando carencias económicas.
Sin embargo, en medio de esas dificultades, la música siempre fue una constante en su hogar.
Su hermano mayor, Nahuel, se dedicaba a la ingeniería de sonido, y su hermana menor, Candela, compartía con Mauro una gran pasión por la música.
Aunque sus padres no contaban con muchos recursos, siempre apoyaron a sus hijos en sus sueños, lo que permitió que Mauro se desarrollara en un ambiente lleno de géneros musicales variados, desde el rock argentino y la salsa hasta el pop latino y el punk rock.
Gracias a su hermano, Mauro descubrió figuras icónicas de la música como Luis Alberto Spinetta y Charlie García, quienes dejaron una huella profunda en su criterio musical.
Desde pequeño, Mauro mostró un gran amor por el rock, siendo Linkin Park su banda favorita e inspiración principal.
En su adolescencia, comenzó a soñar con formar su propia banda de rock y tocar frente a multitudes.
Sin embargo, la vida le tenía preparado un giro inesperado, ya que poco después descubrió el rap, un género que le cautivó aún más que el rock.
En particular, se sintió atraído por la fuerza de las letras y la capacidad del rap para contar historias reales y crudas.
Esto lo inspiró a escribir sus propias composiciones, con la esperanza de que algún día su música alcanzara a miles de personas.
A medida que crecía, Mauro se adentró en el mundo del freestyle, una disciplina dentro del rap donde los participantes improvisan sobre una base musical.
El freestyle, que se convirtió en una verdadera fiebre en Argentina en 2013, lo cautivó por completo.
En las plazas y parques, jóvenes de diferentes contextos se reunían para rapear entre sí, desafiándose y mostrando su talento.
Mauro, quien ya se destacaba por su habilidad para improvisar, decidió seguir participando en estos eventos, mejorando su técnica y obteniendo el respeto de sus compañeros.
No solo competía para ganar, sino para perfeccionar su estilo y aprender constantemente.
Con el tiempo, Mauro adoptó el nombre artístico de Duki, inspirado en el personaje de un programa infantil que marcó su infancia.
Este nombre se convirtió en su sello, un símbolo de su dedicación al freestyle y a la música.
A pesar de que las batallas de freestyle no eran su objetivo final, Duki las usó como trampolín para lanzar su carrera musical.
En 2016, participó en el quinto escalón, una de las competiciones de freestyle más importantes de Argentina, y logró ganar el primer lugar.
Este triunfo le permitió grabar su primera canción en un estudio profesional, lo que marcaría el inicio de su carrera como artista.
El tema “No Vendo Trap” fue su primer éxito, alcanzando un millón de reproducciones en YouTube en solo unas semanas.
Este logro lo catapultó a la fama y le abrió las puertas a nuevas oportunidades.
Su popularidad creció rápidamente, y la escena del trap argentino comenzó a tomar fuerza con su música.
Duki no solo se ganó el reconocimiento por su habilidad en las batallas de freestyle, sino también por su capacidad para crear música que conectaba con su audiencia.
El trap, un género que en ese momento estaba en auge, se convirtió en su sello, y su estilo único lo hizo destacar entre otros artistas del género.
A pesar de su éxito, Duki tuvo que enfrentar varios desafíos personales.
La fama trajo consigo una serie de presiones y expectativas, y la vida pública comenzó a afectarlo.
Los excesos, las fiestas y las presiones del trabajo comenzaron a influir en su salud y bienestar.
El ritmo acelerado de su vida, combinado con la presión constante para mantenerse en la cima, lo llevó a recurrir a sustancias como una forma de lidiar con el estrés.
Aunque al principio los consumía para celebrar sus logros, con el tiempo se convirtió en una rutina peligrosa que comenzó a poner en riesgo su vida y su carrera.
En un momento de su vida, Duki se dio cuenta de que estaba perdiendo el control.
Su adicción y el agotamiento físico y mental lo habían arrastrado a un ciclo autodestructivo.
Fue entonces cuando decidió cambiar.
Con el apoyo de sus fans y de su entorno cercano, Duki comenzó a tomar las riendas de su vida.
Decidió alejarse de los excesos, poner en orden sus prioridades y concentrarse en lo que realmente le importaba: su música y su salud.
Este proceso de cambio no fue fácil, pero le permitió recuperar el enfoque y la dedicación que lo habían llevado al éxito en primer lugar.
Con su nuevo enfoque, Duki comenzó a trabajar en su segundo álbum, “Super Sangre Joven”, el cual reflejaba su evolución tanto como persona como artista.
El álbum fue un éxito rotundo, consolidando su lugar en la escena musical global.
Con su estilo inconfundible, Duki logró fusionar trap, reggaetón y otros géneros, llevando su música a nuevos horizontes.
Sus canciones como “Si Te Sentís Sola” y “Loca” alcanzaron millones de reproducciones en plataformas como YouTube, lo que lo convirtió en uno de los artistas más populares de la música latina.
Sin embargo, a pesar del éxito profesional, Duki seguía lidiando con los desafíos personales derivados de la fama.
A pesar de sus logros, la presión constante seguía afectándolo, y la vida pública continuaba siendo un terreno difícil de navegar.
Los rumores, las críticas y las expectativas de sus seguidores y la industria musical se volvieron cada vez más abrumadores.
A pesar de estos desafíos, Duki decidió que no iba a dejar que estos obstáculos lo detuvieran.
En lugar de eso, se enfocó en su música y en seguir adelante con la carrera que tanto soñaba.
A lo largo de su carrera, Duki ha demostrado que, a pesar de los altibajos, la pasión por la música y el amor de sus fans siempre lo han mantenido firme.
Hoy en día, es considerado uno de los artistas más importantes del trap latinoamericano.
Su capacidad para conectar con su audiencia, su habilidad para innovar en su música y su dedicación a su arte lo han convertido en una figura de referencia para muchos jóvenes.

Duki ha demostrado que, a pesar de las dificultades y las adversidades, es posible seguir luchando por los sueños y lograr el éxito.