El documental Queton Set de cuatro episodios, estrenado el 17 de marzo en HBO Max, ha generado un gran revuelo entre los espectadores, especialmente para aquellos que crecieron viendo los programas de Nickelodeon.
Para muchos, fue una experiencia dolorosa, ya que, aunque ya se conocían ciertos detalles de los abusos detrás de las cámaras, el documental ha revelado información desgarradora sobre los horrores vividos por los niños actores que trabajaron en esos programas.
A través de los testimonios de extrabajadores de Nickelodeon, principalmente mujeres que trabajaron para Dan Schneider, y de actores que en su infancia fueron sometidos a condiciones de trabajo abusivas, se destapa una realidad de la que muchos no tenían idea.
El documental toca aspectos delicados, desde el comportamiento inapropiado de Schneider hasta las experiencias traumáticas de actores como Amanda Bynes, Ariana Grande y Janette McCurdy, que ahora, al ser adultos, han comenzado a dar su testimonio.
Pero lo más impactante del documental es la intervención de Drake Bell, quien, junto con su padre, habló por primera vez sobre los abusos sufridos en el set, una revelación que, como espectador, es difícil de digerir.
Este video, que sirve como resumen y reseña del documental, aborda los aspectos más relevantes y desgarradores de la investigación, además de la reacción de Dan Schneider, quien, tras el estreno, subió un video a su canal de YouTube intentando disculparse.
Sin embargo, las disculpas de Schneider fueron percibidas como superficiales y manipuladoras, lo que incrementó la indignación de muchos de los involucrados y de los espectadores que exigían una respuesta más sincera.
Para quienes sean sensibles a estos temas, es recomendable ver el documental con discreción, ya que las revelaciones son fuertes y perturbadoras, pero necesarias para comprender la magnitud de los abusos ocurridos durante la época dorada de Nickelodeon.
Nickelodeon comenzó su andadura en 1977, inicialmente con un enfoque educativo y dirigido a los niños más pequeños.
Su primer programa fue Pinwheel, que intentaba emular el éxito de Plaza Sésamo.
Sin embargo, a medida que la cadena creció, se diversificó, creando contenido dirigido a audiencias más grandes, como America’s Ghost Bananas, y se estableció como el canal infantil y adolescente más importante de los Estados Unidos.
A lo largo de los años, Nickelodeon expandió su presencia internacionalmente, llegando a muchos países, y convirtiéndose en un referente para la infancia y la juventud.
Su auge alcanzó su punto máximo en la década de los 90 con la creación de los Kids’ Choice Awards, donde las estrellas del momento eran celebradas en una gran fiesta de la cultura pop.
Sin embargo, este éxito no vino sin consecuencias.
Dan Schneider, productor y creador de algunos de los programas más exitosos de la cadena, como All That y The Amanda Show, fue un hombre ambicioso que empezó en el medio como actor, pero que se convirtió en uno de los nombres más poderosos detrás de cámaras.
En sus primeros años, Schneider intentó demostrar que podía ser más que un actor cómico, aspirando a ser un gran escritor y productor.
Fue entonces cuando Nickelodeon lo invitó a formar parte de un nuevo proyecto junto con Brian Robbins, donde se proponía crear un programa semanal para niños en un formato similar al de Saturday Night Live.
Este show, aunque exitoso, solo fue el inicio de una carrera que lo llevaría a la cima de la industria, pero también a la controversia.
El éxito de Schneider, quien se convirtió en el hombre detrás de los programas más populares, no estuvo exento de escándalos.
En 1994, fue cuando descubrió a Amanda Bynes, una joven actriz que rápidamente cautivó a todos por su talento y simpatía.
Bynes se convirtió en la estrella principal del The Amanda Show, un programa que fue un éxito rotundo.
Con el paso del tiempo, Schneider decidió que la carrera de Amanda debía expandirse, y junto con ella, la de otras figuras jóvenes de la cadena, como Ariana Grande.
Fue entonces cuando se comenzó a gestar la relación entre Schneider y sus actores, una relación que, con el tiempo, se reveló como tóxica y abusiva.
El documental nos revela que, tras el éxito de The Amanda Show, Dan Schneider se sintió cada vez más intocable, con poder absoluto dentro de la cadena.
Los testimonios de exescritores que trabajaron en sus producciones, como Chrisy Stratton y Jenny Killen, describen un ambiente de trabajo abusivo, donde la explotación y el acoso eran moneda corriente.
Ambas mujeres relataban cómo, a pesar de ser talentosas y esforzadas en su trabajo, fueron sometidas a humillaciones, salarios injustos y demandas excesivas por parte de Schneider, quien se aprovechaba de su posición para manipular a los que dependían de él.
En uno de los casos más perturbadores, una de las escritoras fue presionada a comer una cantidad excesiva de helado como parte de un “reto”, algo que terminó enfermándola, pero que Schneider usó como una forma de controlar y humillar.
Lo más grave, según los testimonios, fueron los chistes y referencias de Schneider que se filtraban en sus programas.
En particular, la revelación de que el personaje de Penélope Taint, un nombre que claramente tenía connotaciones sєxuales, fue algo que generó gran indignación.
Las escritoras confirmaron que Schneider les había pedido que le guardaran el secreto sobre el verdadero significado de ese apellido, lo que evidenció su comportamiento inapropiado y su falta de remordimiento.
Este tipo de referencias, que en un principio parecían inofensivas, se volvieron cada vez más explícitas y comunes en sus programas, con un enfoque especialmente extraño en los pies de los niños actores.
A lo largo del documental, también se expone la relación de Ariana Grande con Dan Schneider, una de las figuras más conocidas de su programación.

Aunque nunca ha hablado negativamente sobre él, muchos fans han notado que ciertos comportamientos y actitudes de Schneider hacia Ariana eran inquietantes.
A lo largo de su tiempo en Nickelodeon, Ariana fue parte de proyectos como Victorious y Sam & Cat, donde se mostraron situaciones que, al ser analizadas en retrospectiva, resultan inadecuadas para la edad de los actores y el contexto en el que se desarrollaban.
Aunque Ariana nunca ha emitido una opinión pública sobre los abusos que se mencionan en el documental, su silencio ha provocado que muchos se cuestionen si estuvo sometida a un ambiente tóxico sin tener la capacidad de hablar.
El impacto del documental fue inmediato.
La revelación de los abusos de poder de Dan Schneider no solo expuso las malas prácticas dentro de Nickelodeon, sino que también sacó a la luz las consecuencias emocionales y psicológicas que estos abusos causaron a los niños actores.
Uno de los casos más impactantes fue el de Brian Peck, un joven actor que participó en uno de los shows de Nickelodeon, quien fue despedido sin previo aviso a los 14 años después de que su madre se quejara sobre las condiciones de trabajo y el trato recibido por su hijo.
La reacción de Peck, quien se sintió abandonado y traicionado, es un reflejo de la profunda injusticia que muchos de estos niños vivieron en el set.
En el documental, también se toca el tema de la industria del entretenimiento infantil en general, y cómo los abusos de poder y la explotación de los niños actores no eran algo aislado de Dan Schneider.

De hecho, se menciona que estos problemas persisten hasta el día de hoy, aunque la industria ha intentado suavizar su imagen con la llegada de nuevas generaciones de creadores y productores.
Sin embargo, el daño causado a los actores que crecieron bajo estas condiciones sigue siendo evidente en sus vidas y carreras.