El anuncio del presidente Gustavo Petro sobre el aumento del salario mÃnimo en Colombia a un 23% para el 2026 ha generado un gran revuelo tanto a nivel polÃtico como económico.
La medida, que comenzará a regir a partir del 1 de enero, ha generado una serie de reacciones en cadena, desde las voces de los gremios empresariales hasta las opiniones de los precandidatos presidenciales.
Mientras algunos celebran el aumento como un avance social, otros lo consideran un golpe a la estabilidad económica del paÃs, con el temor de que cause un aumento de la informalidad laboral y afecte el empleo formal.
El debate está lejos de terminar, y el impacto real de esta decisión se seguirá sintiendo en todos los rincones del paÃs a lo largo de 2026.
El aumento salarial, que llevará el salario mÃnimo a los 2 millones de pesos mensuales más el auxilio de transporte, ha sido calificado por algunos como un avance necesario para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
Sin embargo, otros, especialmente los gremios económicos, advierten que esta decisión podrÃa tener consecuencias negativas para la economÃa colombiana, ya que afectarÃa gravemente a los pequeños empresarios y podrÃa incluso generar despidos.
En medio de este panorama, se plantean medidas legales para revertir la decisión, lo que ha incrementado la tensión entre el gobierno, los empresarios y los sindicatos.
El sector empresarial se ha manifestado en contra del aumento, acusando al gobierno de no haber tomado en cuenta las consecuencias que tendrá sobre los costos laborales y el futuro de las pequeñas y medianas empresas.
Además, se ha señalado que el aumento podrÃa generar más exclusión y profundizar las brechas sociales en el paÃs.
Por otro lado, varios precandidatos presidenciales han expresado opiniones divididas sobre la medida, algunos considerando que es un paso importante para reducir la desigualdad, mientras que otros advierten sobre sus efectos negativos en el empleo formal y la economÃa en general.
La respuesta más inmediata al anuncio del aumento del salario mÃnimo ha llegado de los gremios económicos, que consideran la medida como un golpe al desarrollo económico del paÃs.
La ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia) y Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes) han sido algunas de las voces más crÃticas, argumentando que el aumento será insostenible para muchos empresarios, especialmente los pequeños y medianos, quienes ya enfrentan dificultades para mantener sus operaciones rentables.
Según Bruce McMaster, presidente de la ANDI, si bien el aumento beneficiará a 3 millones de colombianos, afectará a muchos más, especialmente aquellos que ganan menos que el salario mÃnimo.
Los gremios han señalado que este aumento no tiene un sustento técnico adecuado y que en medio de una supuesta crisis fiscal, el gobierno ha tomado una decisión que podrÃa generar graves desequilibrios en el presupuesto nacional.

Camilo Sánchez, presidente del Consejo Gremial, fue claro al manifestar que el incremento salarial podrÃa generar un déficit de 9 billones de pesos en el presupuesto nacional, lo que podrÃa afectar aún más la estabilidad financiera del paÃs.
Además, los empresarios consideran que la mesa de concertación, que se instaló para discutir la medida, fue una farsa, ya que el gobierno ya tenÃa una decisión tomada y no tomó en cuenta las opiniones de los empresarios.
El debate sobre el aumento del salario mÃnimo también ha generado una fuerte división en el sector polÃtico, especialmente entre los precandidatos presidenciales.
La senadora Clara López, quien ha apoyado la medida, considera que el aumento es un avance social necesario para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores más vulnerables.
Sin embargo, también reconoce que será necesario implementar medidas compensatorias para ayudar a los pequeños y medianos empresarios a cumplir con esta demanda exigente.
Por otro lado, Juan Manuel Galán, otro precandidato presidencial, ha expresado su preocupación por los efectos negativos que esta medida podrÃa tener en la economÃa del paÃs, afirmando que cuando el salario mÃnimo se acerca al salario medio, como ocurre en Colombia, el resultado no es más bienestar, sino más exclusión.
Según Galán, cada aumento sin un ancla técnica provoca la expulsión de miles de personas del empleo formal, lo que incrementa la informalidad laboral.
Para el exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, esta decisión obedece a razones polÃticas más que a razones técnicas, y considera que generará más despidos, mayor informalidad y más pobreza.
Cárdenas sostiene que si bien los 3 millones de colombianos que ganan el salario mÃnimo pueden estar contentos con el aumento, el impacto negativo para el resto de la población será considerable.
Desde su perspectiva, el aumento no resolverá los problemas estructurales de la economÃa colombiana y podrÃa tener efectos contraproducentes.
Uno de los sectores más afectados por el aumento del salario mÃnimo será el de los pequeños empresarios, quienes ya están tomando medidas para adaptarse a los nuevos costos laborales.
Felipe GarcÃa, dueño de un restaurante, explicó que el incremento del salario mÃnimo tendrá un impacto inmediato en su negocio, ya que los costos de operación aumentarán considerablemente.
GarcÃa afirmó que para mantener los márgenes de ganancia, se verá obligado a subir los precios de los productos que vende, lo que podrÃa afectar la capacidad adquisitiva de sus clientes.
El aumento del salario mÃnimo no solo afecta los costos de los salarios, sino también otros gastos relacionados con las prestaciones sociales, como las primas, las cesantÃas y las vacaciones.
Esto hace que el costo total de un trabajador para una empresa sea mucho mayor que el salario base, lo que genera una presión adicional sobre los pequeños comerciantes.
En este contexto, algunos empresarios temen que el aumento del salario mÃnimo los lleve a tomar decisiones difÃciles, como la suspensión de sus actividades o el despido de empleados.
El impacto del aumento del salario mÃnimo no solo se verá en el sector empresarial, sino también en la economÃa familiar.
Los pequeños comerciantes, como los dueños de restaurantes y tiendas, están anticipando un aumento en los precios de los productos y servicios como consecuencia del incremento salarial.
Los costos de los alimentos en supermercados y los combustibles también están subiendo, lo que afecta el poder adquisitivo de los consumidores.
Además, el aumento de los salarios podrÃa generar un efecto dominó en los precios de otros productos, como los alimentos, lo que aumentarÃa la inflación en el paÃs.
Desde Acopi, la Asociación Colombiana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, se ha advertido que el incremento salarial podrÃa hacer que la inflación supere el 15% en el próximo año, lo que pondrÃa aún más presión sobre la economÃa de los hogares colombianos.
Dada la controversia generada por el aumento del salario mÃnimo, algunos sectores están evaluando la posibilidad de presentar una demanda contra el decreto que fijó el aumento.
Según expertos en derecho, el Consejo de Estado tiene la facultad de revisar el decreto del salario mÃnimo y, si se presenta una solicitud judicial, podrÃa aplicar una medida cautelar y suspender el decreto.
Este escenario recuerda lo ocurrido en 2017, cuando el Consejo de Estado revisó un decreto similar del gobierno de Juan Manuel Santos.
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Aunque algunos empresarios y polÃticos están buscando vÃas legales para revertir el aumento, el impacto real de esta medida ya ha comenzado a sentirse en la economÃa colombiana.
Mientras tanto, los ciudadanos siguen enfrentando incertidumbre sobre cómo este aumento afectará sus vidas cotidianas y las de sus familias, en un paÃs donde el costo de vida sigue siendo una preocupación constante.
El aumento del salario mÃnimo anunciado por el presidente Gustavo Petro ha generado un panorama dividido en Colombia.
Si bien algunos lo ven como un avance social necesario para mejorar las condiciones de los trabajadores más vulnerables, otros consideran que la medida tendrá efectos negativos para la economÃa, los empresarios y el empleo formal.
A medida que 2026 se acerca, las consecuencias de esta decisión seguirán siendo un tema central en el debate polÃtico y económico del paÃs.
En un contexto de incertidumbre económica y polÃtica, lo que suceda en los próximos meses será crucial para determinar si el aumento salarial logra mejorar las condiciones de vida de los colombianos o si, por el contrario, contribuye a un aumento de la informalidad y la exclusión social.

La respuesta de los gremios, las polÃticas compensatorias del gobierno y las reacciones de los precandidatos presidenciales marcarán el curso de este debate.