La película *It Ends With Us* ha sido un tema recurrente de controversia en el mundo del entretenimiento, especialmente debido a las acusaciones que involucran a los protagonistas y al director, Justin Baldoni.

A pesar de ser una adaptación de la popular novela de Colleen Hoover, la película ha sido objeto de críticas por su manejo de temas sensibles, como la violencia doméstica y las relaciones tóxicas, que, según muchos, no fueron tratados con la seriedad que merecen.
Uno de los momentos más polémicos ocurrió en agosto de 2024, cuando Blake Lively, la actriz protagonista, se vio envuelta en un escándalo después de promocionar la película de manera insensible.
Lively fue acusada de atacar al director Justin Baldoni, acusándolo de haber orquestado una campaña de desprestigio en su contra debido a las denuncias de acoso sєxual que ella hizo en diciembre del mismo año.
Estas acusaciones, acompañadas de pruebas y mensajes, sorprendieron a muchos, ya que Baldoni es conocido por su activismo en favor de los derechos de las mujeres y las minorías.
Blake Lively, en su demanda, presentó mensajes y testimonios desgarradores sobre lo que vivió en el set de grabación, lo que le valió una gran cantidad de simpatía pública.
Sin embargo, Justin Baldoni no tardó en responder.
En un giro inesperado, Baldoni demandó al *New York Times* por 250 millones de dólares, acusando a la publicación de difamarlo al presentar a Lively como una víctima y a él como el agresor.
Esta demanda fue solo el principio, ya que Baldoni también presentó una acción legal en contra de Blake Lively, su esposo Ryan Reynolds y el publicista de la actriz, Les Slone, exigiendo 400 millones de dólares por los daños causados a su carrera.
La cantidad solicitada es notablemente más alta que las demandas típicas en casos similares, como la de Johnny Depp contra Amber Heard, quien había demandado por 50 millones de dólares.
Baldoni justifica su reclamo en que Lively y Reynolds arruinaron su carrera y también la posibilidad de hacer una secuela de la película, lo que ha dejado a muchos sorprendidos.
En este artículo, analizaremos ambas versiones de la historia para tratar de desentrañar los puntos más sólidos que tiene Baldoni en su demanda.
Para hacerlo, contrastaremos las acusaciones de Lively con las pruebas presentadas por Baldoni, incluida la publicación de un clip inédito de la película que podría poner en duda la veracidad de muchas de las afirmaciones de la actriz.
Además, exploraremos las reacciones del público y la industria ante este conflicto, y cómo incluso figuras de la talla de Taylor Swift se han visto involucradas en el drama.

Justin Baldoni, antes de convertirse en director, era un actor conocido por su papel en la serie *Jane the Virgin*, donde interpretaba a Rafael Solano.
Sin embargo, fue en 2014 cuando comenzó a tomar las riendas de su carrera como director y productor.
Su pasión por contar historias que sensibilicen al público lo llevó a dirigir proyectos como *Five Feet Apart* y *Clouds*, ambos centrados en problemas de salud graves.
Estos proyectos tuvieron un gran éxito comercial y le dieron una imagen de director comprometido con causas sociales.
Fue en 2019 cuando Baldoni decidió comprar los derechos de la novela *It Ends With Us* para producir la película, y fue entonces cuando las tensiones comenzaron a surgir con Blake Lively.
Según Baldoni, el conflicto comenzó cuando Lively, a pesar de ser una de las productoras de la película, empezó a hacer cambios sustanciales al guion.
El director revela que Lively le pidió que modificara la trama y el vestuario para adaptarlo a sus preferencias personales, lo que generó fricciones entre ambos.
Baldoni incluso menciona que Lively le solicitó que la escena clave de la película, en la azotea, fuera reescrita por ella.
Aunque inicialmente aceptó revisar las sugerencias de la actriz, la relación entre ambos comenzó a deteriorarse cuando Lively insistió en que la versión de la película se modificara para reflejar su visión.
Esto llevó a Baldoni a sentirse manipulado y presionado para aceptar los cambios.
El director también presenta en su demanda mensajes de texto y correos electrónicos que demuestran que, a pesar de la cercanía que desarrollaron durante las grabaciones, Lively comenzó a comportarse de una manera que Baldoni consideró inadecuada.
En uno de los mensajes, Lively hizo un comentario inapropiado sobre el cuerpo de Baldoni, lo que según él se salió de contexto.
La actriz, en su demanda, afirma que Baldoni la acosó durante el rodaje, especialmente en escenas que involucraban contacto físico.
Lively asegura que nunca se sintió cómoda con algunas de las tomas y que Baldoni no le informó de antemano sobre lo que iba a suceder, lo que la hizo sentirse vulnerable y desprotegida.
A pesar de las acusaciones de acoso, Baldoni sostiene que siempre actuó dentro de los límites profesionales, y que la falta de una coordinadora de intimidad en el set de la película fue un error.
De acuerdo con los expertos en cine, como la coordinadora de intimidad Mia Shash, el director debió haber planificado mejor las escenas de contacto físico y asegurarse de que Lively se sintiera cómoda.
Sin embargo, Baldoni niega las acusaciones de abuso y argumenta que Lively estaba tomando decisiones fuera de personaje, lo que complicó la dinámica en el set.
El escándalo no se detuvo con la demanda de Baldoni.
También surgieron rumores sobre la relación personal entre Lively y Baldoni.
Algunos especulan que la actriz se sintió atraída por el director y que su comportamiento en el set podría haber sido el resultado de una crisis emocional relacionada con su vida personal.
Esta teoría se basa en el patrón de relaciones pasadas de Lively, quien ha tenido romances con sus compañeros de trabajo, como ocurrió con su esposo Ryan Reynolds y su exnovio Penn Badgley.
Aunque no hay evidencia concreta de una relación romántica entre Lively y Baldoni, los rumores han continuado alimentando la controversia.
Además, se ha especulado que Ryan Reynolds podría haber jugado un papel importante en el conflicto.
Algunos afirman que el actor, celoso de la cercanía entre su esposa y Baldoni, habría presionado a Lively para que tomara una postura más agresiva contra el director.
Según esta teoría, Reynolds habría sido quien instó a Lively a acusar a Baldoni de acoso sєxual, lo que generó el conflicto legal que ahora enfrentan.
Lively, por su parte, no ha comentado públicamente sobre la influencia de su esposo en sus acciones, pero la especulación continúa.
Una de las demandas más interesantes que presenta Baldoni es su acusación de que Lively no leyó el libro en el que se basa la película.
Según Baldoni, Lively no se preparó adecuadamente para interpretar a su personaje y no comprendió a fondo la obra de Colleen Hoover.
Esto contrasta con la versión de Lively, quien asegura que quería hacer la película lo más fiel posible al libro, pero que la presión de trabajar con Baldoni la llevó a tomar decisiones fuera del guion.
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Esta discrepancia en las versiones de los hechos ha generado un debate sobre la profesionalidad y la ética de ambos actores.
En cuanto a la película misma, muchas personas han comentado que no lograron conectar emocionalmente con ella, ya que el tema de la violencia doméstica se trató de una forma superficial.
La película ha sido criticada por no profundizar lo suficiente en los aspectos más oscuros de las relaciones abusivas, y por tratar temas tan serios con un tono ligero que no hace justicia a las víctimas.
A pesar de esto, la película ha sido un éxito comercial, y ha recibido numerosos premios y nominaciones, incluyendo varias al Óscar.
La contradicción entre el éxito de la película y las críticas recibidas refleja la desconexión entre la industria del cine y las realidades que intenta retratar.
En conclusión, *It Ends With Us* se ha convertido en una de las películas más controversiales de los últimos años.
La demanda entre Blake Lively y Justin Baldoni ha puesto de manifiesto las tensiones que existen detrás de las cámaras y ha revelado la complejidad de la industria del cine.
Aunque la película ha sido un éxito, su legado podría estar marcado por las acusaciones de acoso y manipulación que se han desatado durante su producción.