Durante este 2025, las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela entraron en una fase de constante presión, especialmente por parte del gobierno estadounidense hacia el régimen de Nicolás Maduro.
El tablero geopolítico experimentó movimientos rápidos y decisivos, destacando particularmente el Caribe, donde se desplegó una fuerza militar sin precedentes en los últimos años.
Este escenario no solo marcó la agenda regional, sino que también dejó abiertas varias interrogantes sobre la estrategia a seguir en el futuro.
A lo largo del año, se evidenció el poder militar desplegado por Estados Unidos, especialmente en el contexto de su lucha contra el narcotráfico.
Las fuerzas de la armada estadounidense, con un arsenal impresionante, destacaron varios buques de guerra, como el USS Gerald Ford, un portaaviones de propulsión nuclear, y diversas embarcaciones especializadas en misiles, transporte anfibio y ataques rápidos.

Estos movimientos militares respondían a la creciente preocupación por el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, que, según expertos, se gestaba principalmente en Venezuela y sus alrededores.
La presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe marcó una jugada importante, con la expectativa centrada en la próxima movida en este juego geopolítico.
A lo largo del año, los buques y aeronaves de combate de la armada estadounidense realizaron maniobras en aguas cercanas a las costas de Venezuela, un recordatorio de la tensión entre ambos países.
Sin embargo, las interrogantes sobre el impacto real de estas acciones en la lucha contra el narcotráfico y el régimen de Maduro siguen siendo un tema de debate.
En medio de este despliegue militar, se destacó el trabajo de los expertos en inteligencia y operaciones, como el exoficial de inteligencia naval Jesús Daniel Romero, quien fue parte de una operación clave contra el narcotráfico en América Latina.
Romero, con más de 37 años de experiencia en las fuerzas armadas de Estados Unidos, participó en una investigación que permitió desarticular una red de narcotráfico responsable de introducir toneladas de cocaína en el país.
En su libro “Vuelo final, la reina del aire”, Romero detalla las operaciones y el impacto de las organizaciones criminales que operan en Venezuela y otras regiones de América Latina.
El narcotráfico y las organizaciones transnacionales han jugado un papel central en la relación entre Estados Unidos y Venezuela.
Según Romero, el régimen de Maduro ha sido un actor clave en el financiamiento de estas organizaciones, permitiendo que el narcotráfico florezca bajo su control.
La administración Trump, al abordar esta amenaza, se centró en bloquear el flujo de dinero derivado de actividades ilícitas, en particular aquellas relacionadas con el narcotráfico y el mercado negro del petróleo.
El impacto de estas acciones no solo se limita a la lucha contra el narcotráfico.
Las sanciones impuestas al régimen de Maduro han afectado directamente a la industria petrolera de Venezuela, que ha sido un pilar fundamental del régimen.
Por primera vez en la historia reciente, Estados Unidos logró bloquear las ganancias derivadas de las actividades ilícitas del régimen venezolano, especialmente aquellas relacionadas con el narcotráfico y el comercio de petróleo en el mercado negro.
Esto ha tenido un impacto directo en la capacidad del gobierno de Maduro para financiar sus actividades y mantener su influencia en la región.

Uno de los elementos más impactantes de esta situación es el papel del Cartel de los Soles, una organización transnacional vinculada al régimen de Maduro y dedicada principalmente al narcotráfico.
Según los informes, esta organización ha sido responsable de transportar grandes cantidades de cocaína desde Venezuela hacia los Estados Unidos, utilizando diversas rutas a través de América Central y el Caribe.
La destrucción de estos cargamentos y la captura de narcoterroristas es solo una parte de la lucha contra este fenómeno global.
Sin embargo, los expertos señalan que el narcotráfico no es solo un problema de Venezuela, sino un fenómeno regional que involucra a varios países.
A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos para contrarrestar estas actividades, las organizaciones criminales siguen operando con relativa impunidad, lo que plantea dudas sobre la eficacia de las políticas implementadas en la lucha contra el narcotráfico.
Los esfuerzos de la administración Trump, aunque significativos, han sido cuestionados por algunos expertos, quienes señalan que se necesita un enfoque más coordinado y global para enfrentar esta amenaza.
El aumento de la violencia y la corrupción relacionada con el narcotráfico ha tenido consecuencias devastadoras, no solo en Venezuela, sino en toda América Latina.
Según Romero, el narcotráfico ha corrompido a gobiernos y ha dejado una estela de muerte y sufrimiento en su paso.
El hecho de que Venezuela se haya convertido en un “narcoestado” ha intensificado la crisis regional, con organizaciones terroristas como Boko Haram y el ISIS involucradas en la financiación y expansión de las redes criminales que operan en el país.
A medida que nos acercamos al 2026, las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela siguen siendo un tema candente.
Las políticas de sanciones y el despliegue militar en el Caribe son solo una parte de la respuesta de Estados Unidos a esta amenaza.
Sin embargo, la pregunta que queda por responder es si estas acciones serán suficientes para frenar el poder del narcotráfico en la región y si el régimen de Maduro logrará mantenerse en el poder a pesar de los esfuerzos internacionales para desestabilizarlo.
En este contexto, el libro de Jesús Romero, “Vuelo final, la reina del aire”, ofrece una mirada detallada y personal sobre la lucha contra el narcotráfico y las operaciones militares que han tenido lugar en el Caribe.
El libro se centra en la investigación que desmanteló una red de narcotráfico vinculada a Venezuela y su implicación en el tráfico de drogas hacia los Estados Unidos.
A través de su experiencia, Romero destaca la importancia de las acciones de inteligencia y la colaboración internacional para combatir estas organizaciones criminales.
El 2026 será un año clave para evaluar el impacto de las políticas adoptadas por Estados Unidos y sus aliados en la lucha contra el narcotráfico.

Las decisiones tomadas en los próximos meses podrían definir el futuro de la relación entre ambos países y la estabilidad de la región.
Los expertos coinciden en que, aunque se han logrado avances significativos, la guerra contra el narcotráfico está lejos de terminar y se necesitarán más recursos y esfuerzos para enfrentar este desafío global.