Yolanda Hadid es una figura que ha marcado la vida de sus hijas, Gigi y Bella Hadid, dos de las modelos más exitosas y reconocidas a nivel mundial.

A lo largo de los años, la madre de estas supermodelos ha sido vista como una mujer ambiciosa y calculadora, que ha influido profundamente en sus carreras, y en su vida personal, desde la alimentación hasta la manera en que viven su día a día.
No solo se ha encargado de gestionar sus vidas profesionales, sino que su control ha abarcado aspectos mucho más íntimos, lo que ha generado tanto admiración como controversia.
Yolanda Hadid, nacida en los Países Bajos, fue descubierta a la edad de 16 años, casi por accidente.
Fue una estilista local quien la persuadió para que participara en un desfile de moda en Ámsterdam.
Aunque al principio no quería, el destino la llevó a ser vista por un diseñador de renombre, quien rápidamente la contrató para trabajar como modelo.
A partir de ese momento, comenzó una carrera que la llevó por las pasarelas de todo el mundo, aunque nunca alcanzó la fama global de otras supermodelos de la época como Cindy Crawford o Naomi Campbell.
A pesar de sus logros, Yolanda nunca fue un nombre reconocido masivamente en la industria de la moda.
Fue una modelo exitosa dentro de un nicho, pero siempre se sintió eclipsada por las grandes estrellas de su tiempo.
Sin embargo, esta ambición de llegar a lo más alto no desapareció con el tiempo.

En lugar de rendirse, vio a sus hijas como el proyecto que ella misma no pudo cumplir: convertirlas en las supermodelos que ella siempre soñó ser.
Este deseo la llevó a imponerles un sinfín de expectativas, desde su imagen hasta sus decisiones personales.
El proceso de criar a sus hijas en un ambiente tan exigente y competitivo no estuvo exento de sacrificios.
Si bien las Hadid lograron alcanzar el éxito, los precios que tuvieron que pagar no fueron pocos.
Yolanda impulsó la carrera de Gigi, su hija mayor, desde temprana edad.

Fue Gigi quien se convirtió en la favorita de su madre, la hija dorada, mientras que Bella, aunque igualmente exitosa, fue constantemente comparada y relegada a un segundo plano en cuanto a la atención de su madre.
Lo que muchos no consideran es que, a pesar de ser la hija favorita, Gigi también sufrió bajo el peso de las expectativas de su madre.
Desde pequeña, Gigi fue vista no solo como una hija, sino como el reflejo de los sueños no cumplidos de Yolanda.
Esto generó una relación marcada por un control constante y una presión para que Gigi alcanzara el éxito en el modelaje a toda costa.
El conflicto comenzó cuando Gigi decidió seguir su carrera en la moda, pero Yolanda, que ya había impuesto su propia visión de lo que debía ser el camino de su hija, insistió en que Gigi abandonara la escuela para dedicarse por completo al modelaje.
Esta decisión generó un conflicto constante entre madre e hija, ya que Gigi no solo debía cumplir con las expectativas de Yolanda, sino también con las demandas de la industria.

A medida que Gigi comenzaba a ganar terreno en el mundo del modelaje, Yolanda la acompañaba en cada paso.
Sin embargo, el control de Yolanda no se limitaba solo a su carrera profesional.
También regulaba su alimentación, su estilo de vida y sus relaciones personales.
En uno de los episodios más criticados de su vida, Yolanda fue grabada supervisando la dieta de Gigi con un control excesivo, hasta el punto de decirle que no podía comer ciertos alimentos por motivos relacionados con su carrera.
Este nivel de control alcanzó su punto máximo cuando Yolanda, en un intento por mantener el cuerpo de Gigi dentro de los estrictos estándares de la industria, le prohibió practicar deportes como el voleibol, argumentando que podría afectar su imagen como modelo.
Esta situación evidenció un patrón de comportamiento en Yolanda: un enfoque implacable hacia la perfección que pasaba por encima de los deseos y sueños personales de sus hijas.
No solo Gigi fue afectada por la obsesión de su madre con el control.
Bella, la hija menor, creció en un entorno donde las comparaciones eran constantes.
Bella, aunque igualmente exitosa, siempre fue vista como la hija menos favorecida por Yolanda.
Su camino hacia el éxito fue más arduo, debido a las expectativas de su madre y la sombra que Gigi proyectaba sobre ella.
Esta dinámica dejó huellas profundas en la relación madre-hija y en la autoestima de Bella.
En 2015, Gigi comenzó una relación con el cantante Zayn Malik, exintegrante de One Direction, una relación que, aunque inicialmente fue vista con buenos ojos por la prensa, pronto se convirtió en otro escenario de tensiones familiares.
Yolanda, al parecer, no veía con buenos ojos la relación de su hija con Zayn, especialmente cuando las cosas empezaron a ir mal entre ellos.
La presión para que Gigi mantuviera una imagen perfecta no solo afectó su carrera, sino también sus relaciones personales.
El punto culminante de este conflicto llegó en 2021, cuando Yolanda fue acusada de invadir la privacidad de la pareja de Gigi, Zayn Malik, al entrar sin permiso en su casa.
Este incidente culminó en una disputa legal que involucró a Yolanda, Zayn y Gigi.
Yolanda filtró la información a la prensa, lo que causó un escándalo mediático.
El hecho de que Yolanda interfiriera en la vida de su hija de tal manera, sin considerar las consecuencias emocionales de sus acciones, reflejó una vez más su necesidad de controlar a quienes la rodeaban.
La situación con Zayn Malik llevó a Gigi a tomar una decisión difícil: poner fin a su relación con él, aunque las razones detrás de su ruptura no fueron completamente claras.
Sin embargo, muchos especulan que la influencia de Yolanda sobre Gigi y la constante presión a la que la sometía fueron factores determinantes en la ruptura.
Esta historia es un ejemplo claro de cómo el control excesivo de un padre puede destruir una relación, incluso cuando las intenciones de ese padre están basadas en el amor y el deseo de éxito para su hijo.
En resumen, la historia de Yolanda Hadid y sus hijas, Gigi y Bella, es un relato complejo de ambición, sacrificio y control.
Yolanda, aunque exitosa en su propia carrera, no logró evitar imponer sus sueños en sus hijas, lo que generó una relación marcada por tensiones y sacrificios.
Si bien las Hadid son ahora nombres conocidos en el mundo de la moda, es imposible no cuestionar a qué costo se logró ese éxito.
La historia de Yolanda, Gigi y Bella es una lección sobre los peligros de la obsesión por la perfección y el impacto que puede tener el control parental excesivo en la vida de los hijos.