La vida de Demetrio González: El charro español que se convirtió en leyenda de la televisión mexicana
Demetrio González, conocido como el charro español, fue uno de los hombres más admirados del cine y la televisión mexicana durante la época dorada de las telenovelas.
Su nombre quedó grabado en la memoria colectiva de los mexicanos gracias a su voz profunda y su presencia imponente, características que lo convirtieron en uno de los galanes más queridos de su tiempo.
Sin embargo, detrás de esa imagen de fuerza y seducción, existía un hombre marcado por las cicatrices de un pasado turbulento y una vida llena de sacrificios y secretos que nunca se atrevió a compartir públicamente.
Hoy, a más de 40 años de su muerte, su legado artístico sigue siendo recordado, pero su historia sigue siendo una de las más trágicas y fascinantes de la cultura popular mexicana.
El profundo deseo de ser parte de México y la pasión por las rancheras lo convirtieron en uno de los íconos más destacados de su generación.
Sin embargo, su camino hacia la fama no estuvo exento de obstáculos, ni de momentos de soledad y dolor.
¿Qué llevó a un hombre tan admirado a caer en el olvido? ¿Por qué un artista que se entregó completamente a México terminó siendo olvidado por la misma industria que lo catapultó a la fama? La historia de Demetrio González, más allá de su éxito y su imagen de charro, está llena de conflictos internos, pérdidas personales y decisiones que marcaron su vida para siempre.
Los orígenes de Demetrio González: un exilio que definió su destino
Demetrio González nació en Asturias, España, el 7 de octubre de 1927, en una Europa marcada por las secuelas de la Primera Guerra Mundial.
Desde muy joven, Demetrio mostró una gran inclinación por la música y el arte, pero su vida dio un giro dramático cuando, debido a la guerra civil española, su familia se vio obligada a huir de su tierra natal.
En busca de un nuevo comienzo, llegaron a México, donde empezaría una nueva vida que, aunque difícil al principio, sería el escenario de su transformación personal y profesional.
Al llegar a México, Demetrio se enfrentó a un choque cultural significativo, ya que el contexto y las costumbres del nuevo país le resultaban ajenos.
A pesar de las dificultades iniciales, pronto se enamoró de la música tradicional mexicana, especialmente de la música ranchera y el mariachi.
México, con su cultura vibrante y cálida, le ofreció la oportunidad de encontrar un espacio donde pudiera expresar su talento, y en poco tiempo se convirtió en un auténtico mexicano de corazón, adoptando la cultura mexicana como suya.
El ascenso de Demetrio González en el cine y la televisión mexicana
Gracias a su carisma natural y su impresionante voz, Demetrio González pronto atrajo la atención de los productores de telenovelas y cine en México.
En la década de 1950, su imagen de charro serio y fuerte le permitió encarnar a un tipo de personaje que complementaba perfectamente los ideales del hombre mexicano de la época.
Su debut en el cine mexicano se dio en los años 60, donde se consolidó como uno de los galanes más carismáticos de la industria, participando en exitosas producciones como “Camino de Guanajuato”, “El Rey del Tomate” y “El jinete negro”.

Además de su carrera cinematográfica, Demetrio González también hizo una transición exitosa a la televisión, convirtiéndose en uno de los rostros más destacados de las telenovelas de la época dorada.
Fue su participación en “Rosa salvaje” y “Amor de nadie” lo que lo consolidó como uno de los galanes más queridos en toda América Latina.
Su imagen de charro valiente y su actuación precisa y emocional lo hicieron destacar en un mundo dominado por figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete y Antonio Aguilar.
Sin embargo, la fama que alcanzó Demetrio González no estuvo exenta de sacrificios personales y profesionales.
La presión de mantener su estatus en una industria tan competitiva y la exigencia de cumplir con las expectativas del público y los productores lo llevaron a un camino de agotamiento emocional y físico, que afectó su vida personal de manera significativa.
La faceta oculta de Demetrio González: un hombre marcado por secretos y tragedias
Detrás de la apariencia de hombre fuerte y seguro, Demetrio González guardaba secretos que nunca compartió con el público.
Uno de los episodios más dolorosos de su vida fue su relación con una mujer casada, un romance secreto que duró más de una década.
Aunque nunca habló públicamente sobre su relación, varias cartas y fotografías privadas descubiertas años después confirmaron que este amor fue uno de los más importantes en su vida, aunque también uno de los más dolorosos.
Además, en la década de 1960, Demetrio enfrentó una acusación de fraude fiscal que, aunque nunca llegó a juicio, manchó su reputación y lo obligó a alejarse temporalmente de los reflectores.
Durante ese período, decidió retirarse de la vida pública y dedicarse a trabajar en teatros provinciales, cantando para audiencias más pequeñas pero igual de apasionadas.
Sin embargo, su retorno a la fama fue inevitable, y el público seguía admirándolo por su intensidad y autenticidad en el escenario.
El colapso personal y el renacer de Demetrio González
A pesar de su regreso al espectáculo, Demetrio González no pudo escapar de los problemas personales que lo aquejaban.
El fracaso de su matrimonio y las dificultades emocionales lo llevaron a enfrentar una crisis profunda, donde el alcohol y los excesos fueron su refugio.
Su vida personal estuvo marcada por relaciones tumultuosas y problemas familiares, los cuales no logró superar completamente.
Sin embargo, el actor se reinventó nuevamente al embarcarse en una nueva etapa de su vida en la que decidió alejarse de los reflectores y dedicarse al negocio inmobiliario.
Esta nueva faceta de su vida le permitió encontrar estabilidad financiera y emocional, aunque siempre guardó para sí mismo el dolor de las experiencias pasadas.![]()
Hoy, su patrimonio neto se estima en alrededor de 8 millones de dólares, fruto de sus años de carrera y de sus inversiones en el sector inmobiliario y la ganadería.
El legado de Demetrio González: un hombre fiel a su esencia
Hoy, a más de 30 años de su muerte, Demetrio González sigue siendo recordado como un hombre que dejó una huella profunda en la cultura mexicana.
Su legado no solo se basa en sus contribuciones al cine y la televisión, sino también en su carácter y en su capacidad para mantenerse fiel a sus principios en un mundo que a menudo lo tentaba con la fama fácil y el lujo superficial.
A pesar de las dificultades, Demetrio nunca dejó de ser el hombre que representaba a México, el charro serio y orgulloso que con su voz profunda y su dignidad conquistó los corazones de todos.
Su historia, aunque marcada por la tragedia y el sacrificio, también refleja la resiliencia y la capacidad de reinventarse.
Demetrio González, el hombre que alguna vez desafió la muerte en el escenario, supo hacer frente a las dificultades de la vida y, al final, encontró la paz y el éxito en una vida más tranquila, alejada de los reflectores, pero siempre fiel a su esencia.
El legado inmortal de un charro mexicano
El legado de Demetrio González es un testimonio de fortaleza, honor y autenticidad.
A pesar de los altibajos en su vida personal y profesional, su impacto en la cultura mexicana sigue vigente.
Hoy, su nombre es sinónimo de disciplina, trabajo duro y pasión por el arte.

Aunque su historia estuvo llena de momentos oscuros, Demetrio dejó una huella imborrable como un hombre que siempre defendió su dignidad y sus principios, incluso cuando las circunstancias lo empujaban a la desesperación.
Su legado no se mide solo en fama, sino en la inspiración que dejó en aquellos que lo conocieron y en las generaciones futuras.
Demetrio González es, y siempre será, una leyenda de la cultura mexicana.