La política colombiana continúa siendo un escenario de alta tensión, con una gran polarización que marca la agenda del país.
En medio de este clima de confrontación, los debates sobre seguridad, justicia y relaciones internacionales se han convertido en los temas centrales de las campañas presidenciales.
La situación del país está lejos de ser sencilla; las divisiones políticas se reflejan en un constante enfrentamiento entre los distintos grupos de poder, lo que ha generado incertidumbre en el futuro cercano.
Sin embargo, lo que parece más evidente es que los colombianos buscan respuestas a los problemas que afectan su vida cotidiana, principalmente la seguridad y la economía.
En este contexto, Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá y precandidato presidencial, ha sido un personaje clave al ofrecer su visión de país.
Peñalosa ha sido muy crítico con el actual gobierno de Gustavo Petro, especialmente en lo que respecta a la política de seguridad, que considera ha fracasado rotundamente.
En sus intervenciones, Peñalosa ha expresado su rechazo a la actual estrategia de paz total, argumentando que la seguridad no se puede negociar con grupos armados ilegales.
Según él, la respuesta debe ser una “guerra total” contra estos grupos, quienes, según su visión, representan una amenaza constante para la seguridad de los colombianos.
A pesar de su crítica feroz hacia el gobierno actual, Peñalosa también ha señalado que algunos programas implementados por Petro, como el ingreso mínimo para los adultos mayores, son positivos y deberían ser continuados en caso de que él sea elegido presidente.
Sin embargo, para él, las medidas en materia de seguridad deben ser mucho más estrictas.
En este sentido, ha propuesto que los menores de edad que cometan delitos graves deberían ser sancionados severamente, e incluso ha dejado claro que apoyaría una modificación de la ley para permitir que los menores respondan penalmente por sus acciones.
La propuesta de Peñalosa de una “guerra total” contra los grupos armados ilegales se extiende a la idea de que la justicia debe ser rápida y efectiva.
Ha criticado duramente la lentitud de los procesos judiciales en Colombia, señalando que los fiscales tienen miles de casos por resolver y que esto contribuye a la impunidad en el país.
Para él, no es suficiente con hacer reformas superficiales; es necesario un cambio radical en el sistema judicial para que los colombianos puedan vivir sin miedo y con la certeza de que sus derechos serán protegidos.
La seguridad, tanto en las zonas rurales como en las urbanas, sigue siendo uno de los problemas más graves de Colombia.
Peñalosa ha mencionado en varias ocasiones la necesidad de fortalecer la presencia del Estado en todas las regiones del país, para evitar que los grupos armados ilegales sigan controlando territorios y aterrorizando a la población.
En su opinión, el control de estos grupos no solo afecta a las comunidades rurales, sino también a las ciudades, donde el crimen organizado está ganando terreno.
Según el exalcalde, la seguridad debe ser una prioridad absoluta para cualquier gobierno, y para lograrla, es necesario tomar decisiones difíciles y a veces impopulares.
En el ámbito internacional, Peñalosa ha expresado su postura en relación a las relaciones con Estados Unidos.
A pesar de las tensiones diplomáticas entre Colombia y algunos de sus socios internacionales, Peñalosa considera que la cercanía geográfica y económica con Estados Unidos es una ventaja que Colombia debe aprovechar.

Según él, Colombia tiene el potencial de exportar mucho más a Estados Unidos, lo que podría generar miles de empleos y mejorar la economía del país.
Sin embargo, también ha sido crítico con la postura de Donald Trump, sugiriendo que el gobierno de Estados Unidos no siempre ha sido coherente en su trato con Colombia, especialmente en lo que respecta a la lucha contra el narcotráfico.
En cuanto a la política interna de Colombia, Peñalosa ha señalado que la división entre los diferentes sectores políticos del país ha sido una de las principales causas de los problemas que enfrenta la nación.
A pesar de sus diferencias con el gobierno de Petro, ha asegurado que su objetivo no es perpetuar la confrontación, sino buscar una solución que permita unir a los colombianos en torno a objetivos comunes.
Para él, la solución no pasa por seguir alimentando la polarización, sino por encontrar puntos de acuerdo en cuestiones fundamentales como la seguridad, la justicia y la economía.

El tema de la amnistía y la liberación de presos políticos también ha sido un tema de debate durante la campaña presidencial.
Peñalosa ha sido claro al señalar que está en contra de la amnistía general para los responsables de delitos graves, como el narcotráfico y la violencia.
En su opinión, la justicia debe ser imparcial y debe garantizar que aquellos que hayan cometido delitos sean sancionados de acuerdo con la ley.
Esta postura ha generado críticas por parte de algunos sectores de la izquierda, que consideran que las políticas de Peñalosa no son inclusivas ni conciliadoras.
En cuanto a la situación en Venezuela, Peñalosa ha expresado su apoyo a la democracia en ese país y ha señalado que Colombia debe estar preparada para trabajar en conjunto con sus vecinos para garantizar la estabilidad y la seguridad en la región.
Aunque ha reconocido que el régimen de Nicolás Maduro ha sido una de las principales causas de la crisis en Venezuela, ha subrayado la importancia de una transición democrática en ese país.
Según Peñalosa, la situación en Venezuela tiene un impacto directo en Colombia, y por lo tanto, es crucial que el gobierno colombiano esté involucrado en los esfuerzos internacionales para buscar una solución pacífica y democrática.
La política de seguridad urbana también ha sido uno de los temas clave en la agenda de Peñalosa.
Ha mencionado en diversas ocasiones que la seguridad en las ciudades es tan importante como la seguridad en las zonas rurales, y que es necesario tomar medidas drásticas para reducir la delincuencia en las principales ciudades del país.
En su opinión, la lucha contra el crimen debe ser integral, y esto implica no solo fortalecer la policía y el sistema judicial, sino también mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos para reducir las causas del crimen.
En resumen, la postura de Enrique Peñalosa frente a los principales temas de la política colombiana es clara y firme.

Su visión de país está marcada por un enfoque de seguridad total, una lucha contra la impunidad y la corrupción, y un pragmatismo económico que busca aprovechar las ventajas geográficas de Colombia para fortalecer la economía y mejorar la calidad de vida de los colombianos.
Aunque sus propuestas no son bien recibidas por todos los sectores, especialmente aquellos más alineados con el gobierno de Petro, Peñalosa sigue siendo un contendiente importante en las elecciones presidenciales, y sus propuestas seguirán siendo un tema de debate en los próximos meses.