La relación entre Colombia y Estados Unidos se encuentra en un momento crítico.
Durante la tarde del 5 de enero, los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump sostuvieron una conversación telefónica de alrededor de 35 minutos, un diálogo que ha tenido repercusiones tanto en la política interna colombiana como en las relaciones bilaterales entre ambos países.
La llamada ocurre en un contexto de creciente tensión, especialmente después de que Trump sugiriera la posibilidad de una intervención militar en Colombia, una declaración que puso en alerta a muchos, incluidos los líderes colombianos.
La conversación entre los dos mandatarios parecía, al principio, un intento de resolver las tensiones recientes, particularmente en torno a la lucha contra el narcotráfico, un tema central de la política estadounidense en la región.
Sin embargo, las conclusiones de esta llamada son más complejas de lo que inicialmente se pensaba.
A pesar de las diferencias que ambos líderes han tenido, sobre todo en cuanto a las políticas relacionadas con Venezuela, la llamada terminó con una invitación formal a Gustavo Petro para visitar la Casa Blanca.
Según un comunicado del presidente Trump en su red social Truth, la conversación fue positiva, y el mandatario estadounidense agradeció la explicación de Petro sobre la situación del narcotráfico en Colombia y otros desacuerdos entre ambos países.
Esto parece marcar un giro hacia la desescalada de las tensiones y una voluntad de ambos gobiernos para resolver sus diferencias de manera más diplomática.
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De acuerdo con las fuentes cercanas a la llamada, los temas clave de la conversación fueron Venezuela y el narcotráfico, específicamente la producción de cocaína en Colombia, que Trump ha calificado como “fábricas de cocaína”.
El narcotráfico sigue siendo uno de los temas más delicados entre los dos países, con Estados Unidos presionando a Colombia para combatir de manera más efectiva las organizaciones criminales dedicadas a la producción y distribución de drogas.
En este sentido, Petro se comprometió a explicar la situación en Colombia y cómo su gobierno ha estado trabajando para reducir la producción de cocaína y otras drogas ilegales.
Aunque no se han revelado detalles exactos sobre lo que discutieron, está claro que Trump y Petro acordaron que el combate al narcotráfico seguirá siendo una prioridad.
Además de la lucha contra el narcotráfico, otro punto clave de la conversación fue Venezuela, un tema que ha generado gran tensión en la región en los últimos años.
Durante la llamada, Petro expresó su desacuerdo con la intervención de Estados Unidos en Venezuela, particularmente en relación con las operaciones militares realizadas en el país vecino.
Petro, conocido por su postura de no intervención y su apoyo al diálogo, consideró que la intervención estadounidense en Venezuela fue un acto ilegal.

En este contexto, Petro expresó que los dos países deberían buscar soluciones más diplomáticas para resolver la crisis venezolana, sin recurrir a la violencia.
Una de las sorpresas más grandes que surgió de esta llamada fue el anuncio de que Venezuela y Estados Unidos podrían estar acercándose a un acuerdo comercial.
Aunque la relación entre ambos países ha sido extremadamente tensa, con sanciones mutuas y acusaciones de violaciones de derechos humanos, Trump sorprendió a muchos al afirmar que Venezuela se ha convertido en un “nuevo socio comercial” de Estados Unidos.
Según el presidente Trump, Venezuela acordó comprar productos fabricados en Estados Unidos a cambio de petróleo.
Este acuerdo se enmarca dentro de un plan para estabilizar la economía venezolana, en particular su sector petrolero, que ha sido golpeado por años de sanciones internacionales.
El secretario de Estado, Marco Rubio, también habló sobre este acuerdo, destacando que las primeras fases del plan incluirán la venta de petróleo venezolano a precios del mercado, lo que implicará que Estados Unidos tendrá un control más directo sobre el petróleo de Venezuela.
Este es un giro significativo en la política estadounidense, ya que Trump había sido un crítico feroz del régimen de Maduro y sus políticas.
Sin embargo, ahora parece que Estados Unidos está dispuesto a hacer negocios con Venezuela, aunque bajo condiciones muy estrictas que aseguran que las ganancias del petróleo no se destinen a financiar al régimen de Maduro, sino que se canalicen para beneficio del pueblo venezolano.
La operación militar llevada a cabo por Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ha sido un tema controvertido.
Aunque la administración Trump ha defendido la acción como un esfuerzo legítimo para arrestar a un narcotraficante y liberar al pueblo venezolano de un régimen corrupto, la operación también ha suscitado críticas por parte de sectores dentro y fuera de Estados Unidos.
El hecho de que la operación no haya sido aprobada por el Congreso ha generado preocupaciones sobre la legalidad de la intervención y la posible violación de la soberanía de Venezuela.
El presidente Trump ha defendido la operación diciendo que fue parte de un esfuerzo para eliminar a Maduro, quien, según él, ha estado involucrado en actividades ilegales, incluida la narcotrafico y la violación de derechos humanos.
Sin embargo, muchos se preguntan si esta intervención es parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para asegurar el control sobre los recursos naturales de Venezuela, en particular el petróleo.
En cualquier caso, la intervención ha aumentado las tensiones con Rusia y China, que han sido aliados de Venezuela, y ha dejado a muchos en la región preguntándose cuál será el próximo paso en este complicado conflicto.
La oposición venezolana ha reaccionado de manera mixta ante la captura de Maduro.
Por un lado, algunos opositores han celebrado el arresto, viéndolo como un paso hacia la liberación de Venezuela y el fin de un régimen opresivo.
Sin embargo, otros han expresado su preocupación por la falta de un proceso electoral y la posible manipulación de la situación para favorecer a ciertos sectores dentro del gobierno estadounidense.
El apoyo de Estados Unidos a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien sigue siendo una aliada cercana de Maduro, ha sido visto por muchos como un intento de mantener el poder en manos de aquellos que están dispuestos a cooperar con los intereses de Estados Unidos.
Este apoyo a Rodríguez y a otros líderes del régimen venezolano ha dejado en claro que el cambio de régimen que muchos esperaban no está sucediendo, sino que más bien se está dando un cambio de figuras dentro del mismo sistema autoritario.
El futuro de Venezuela sigue siendo incierto.
A pesar de las promesas de estabilidad y progreso económico que ha hecho Estados Unidos, muchos analistas señalan que el país sigue enfrentando enormes desafíos.

La economía venezolana sigue siendo frágil, y el sector petrolero, aunque crucial, necesita una enorme inversión para reactivarse.
Además, el control político sigue estando en manos de un pequeño grupo de élites que han mantenido el poder a través de la represión y la corrupción.
Es probable que el conflicto en Venezuela continúe por algún tiempo, con el régimen de Maduro manteniendo un control sobre el país, mientras que las presiones externas continúan creciendo.
La estrategia de Estados Unidos de mantener a Venezuela en una situación de “manejo” podría ser una solución temporal, pero no resuelve los problemas de fondo que enfrenta el país.
Lo que es claro es que la situación en Venezuela no se resolverá fácilmente, y que la comunidad internacional tendrá que trabajar en conjunto para encontrar una solución sostenible a largo plazo.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela es un capítulo complejo en la historia reciente de América Latina.
Aunque la captura de Maduro ha sido presentada como una victoria para la justicia y el fin de un régimen autoritario, las implicaciones de esta acción son profundas.
La situación en Venezuela sigue siendo volátil, y las decisiones tomadas por Estados Unidos podrían tener consecuencias de largo alcance para la región.
En última instancia, lo que está en juego es el futuro de Venezuela, su pueblo y su relación con el resto del mundo.