Ismael Pérez: El Niño Prodigo Olvidado de la Época de Oro del Cine Mexicano
Ismael Pérez, conocido por su apodo de Poncianito, fue uno de los grandes prodigios infantiles del cine mexicano, un niño que brilló en la pantalla grande con una facilidad que pocos actores adultos podrían emular.
En los años 40 y 50, México vivió una de sus épocas doradas en la industria cinematográfica, y Ismael se convirtió en uno de los rostros más queridos por el público, especialmente por su actuación en Río Escondido, donde compartió escena con leyendas como María Félix y Jorge Negrete.
A los 5 años, ya estaba conquistando los sets de filmación con su talento natural y su carisma.
Poco después, Ismael se convirtió en una figura imprescindible en el cine de la época, siendo nominado al Ariel como mejor actor infantil.
Parecía destinado a convertirse en una estrella internacional, pero algo en su vida cambió.
El niño que una vez fue considerado el futuro del cine mexicano perdió el rumbo cuando llegó a la adolescencia.
En lugar de convertirse en el gran actor que muchos esperaban, su carrera sufrió un giro inesperado y, en poco tiempo, desapareció del ojo público.
Hoy, con más de 80 años, Ismael Pérez lleva una vida lejos del brillo que una vez lo rodeó.
Vive de forma modesta, manejando una pequeña cafetería en la Ciudad de México, donde los recuerdos de su pasado siguen presentes, pero ya no hay preguntas sobre su estatus de estrella.
La historia de Poncianito es una de las muchas historias no contadas del cine mexicano, de un niño que fue prodigio y que terminó siendo abandonado por la misma industria que lo creó.
El Niño Prodigo del Cine Mexicano
Ismael Pérez nació el 18 de mayo de 1930 en la Ciudad de México, en el seno de una familia humilde que, como muchas de su época, luchaba por sobrevivir en un México postrevolucionario.
A pesar de la modestia de su hogar, Ismael creció rodeado de cultura, arte y una gran admiración por el cine.
A los 5 años, tuvo la oportunidad de ingresar al mundo del cine cuando participó en la película Río Escondido, dirigida por Emilio “El Indio” Fernández, una de las figuras más influyentes del cine mexicano.
El pequeño Ismael sorprendió a todos con su carisma natural y su destreza actoral.
Su personaje de Poncianito se convirtió en un favorito del público y rápidamente comenzó a ser conocido en todo México.
Con su participación en varias películas de la época, como Maclovia, La Rebelión de los Colgados y Siempre Tuya, Ismael consolidó su lugar en el cine mexicano.
Su talento lo llevó a recibir tres nominaciones al premio Ariel como mejor actor infantil, algo excepcional para un niño tan joven.
Con esta nominación, parecía que la industria mexicana de cine había encontrado a su nueva estrella infantil.
El Ascenso Rápido y la Desaparición Silenciosa
A lo largo de su carrera como actor infantil, Ismael Pérez se convirtió en una de las estrellas más solicitadas del cine mexicano.
Su capacidad para cambiar de emoción con facilidad, su talento para la comedia y la manera en que se conectaba con los personajes lo hacían destacar en la pantalla.
Cada película que protagonizaba aumentaba su estatus, y parecía que no había límites para su carrera.
Su rostro, con su expresión inocente pero profunda, rápidamente se hizo un lugar en los corazones de los mexicanos.
Sin embargo, la historia de Ismael Pérez no terminó con una gloriosa ascensión a la fama.
Al llegar a la adolescencia, los productores empezaron a ver en él a un joven que ya no encajaba en los papeles infantiles que solía interpretar.
A medida que su rostro cambiaba y su voz se profundizaba, la industria cinematográfica mexicana comenzó a buscar nuevos rostros, y los llamados para trabajar en cine y televisión comenzaron a disminuir.
Aunque Ismael intentó seguir en el medio, la realidad era clara: ya no era el niño prodigio que había conquistado a todos en su infancia.
La industria mexicana del cine, que tan rápidamente lo había adoptado, lo desechó de la misma manera.
Ismael se enfrentó a la dura realidad de un mundo que no perdona el paso del tiempo, y a medida que las puertas se cerraban, la frustración crecía.
A los 16 años, su carrera actoral llegó a su fin, y la estrella que una vez brilló con tanta fuerza se apagó en el olvido.
El Cambio de Rumbo: De Actor a Periodista
Después de que su carrera actoral terminara, Ismael Pérez tuvo que reconstruir su vida.
Sin la fama y los reflectores, comenzó a buscar un camino diferente, y optó por una carrera en el periodismo, el mundo de las comunicaciones que su familia conocía bien.
Trabajó como periodista durante años, un trabajo que le permitió mantenerse alejado de los sets de filmación y vivir con la misma discreción con la que se había retirado del cine.
La transición de estrella infantil a hombre común no fue fácil, pero Ismael, aunque desilusionado, encontró un propósito en esta nueva etapa de su vida.

La Familia y la Nueva Vida en el Olvido
A pesar de haberse apartado del mundo del cine, la vida personal de Ismael Pérez fue un reflejo de sus años de gloria y de caída.
Se casó joven, y aunque nunca habló abiertamente de su vida privada, su familia fue siempre un pilar importante.
Tuvo al menos una hija y vivió con su esposa en una vida tranquila, lejos del bullicio de la fama.
A pesar de este giro en su vida, los recuerdos de su paso por el cine mexicano seguían presentes, aunque ya no ocupaban el mismo lugar que antes.
Con el tiempo, Ismael optó por llevar una vida aún más discreta.
Su nombre se desvaneció de los titulares, y su carrera como periodista no fue suficiente para revivir el brillo que alguna vez tuvo.
Sin embargo, Ismael nunca mostró resentimiento por lo que había perdido.
A medida que se adentraba en la adultez, se convirtió en un hombre que prefería la paz y la tranquilidad de su vida personal, sin buscar el reconocimiento público.![]()
Aunque en su juventud había sido una figura luminosa en el cine mexicano, optó por vivir en el anonimato, alejado de los reflectores.
El Reconocimiento Tardío: Un Homenaje a la Estrella Olvidada
En 2018, años después de haberse alejado completamente del espectáculo, Ismael Pérez fue finalmente reconocido por sus contribuciones al cine mexicano.
La Asamblea Legislativa del Distrito Federal le otorgó un homenaje especial, celebrando su legado en el cine y recordando a aquellos que habían crecido viéndolo en la pantalla grande.
Aunque este homenaje llegó tarde, fue un recordatorio de que, a pesar de los años de olvido, su talento y su aporte a la industria del cine mexicano nunca serían olvidados.
A pesar de este reconocimiento tardío, Ismael nunca dejó de ser un hombre humilde, sin pretensiones y sin interés por la fama.
Su vida, marcada por los altibajos de su carrera y su posterior retiro, es un testimonio de la efimeridad de la fama y del impacto que puede tener una carrera, aunque breve, en el corazón de una nación.
El Legado de Poncianito
La historia de Ismael Pérez, el niño prodigio de la época de oro del cine mexicano, es una de esas historias que raramente se cuentan en el mundo del espectáculo.
Desde su aprecio por la comedia hasta su temprano retiro de los sets de filmación, Ismael vivió una vida marcada por el paso del tiempo, las expectativas incumplidas y las realidades del cine mexicano.
A pesar de todo, su legado permanece, no solo en las películas que protagonizó, sino también en la memoria colectiva de una generación que lo vio crecer en la pantalla.

Hoy, Ismael Pérez, Poncianito, sigue siendo recordado como una figura entrañable del cine mexicano, cuya carrera, aunque breve, dejó una huella profunda en la historia del cine nacional.