Hoy, con el corazón en la mano, me veo en la necesidad de compartir un mensaje que surge en medio de una de las batallas más difíciles que hemos enfrentado hasta este momento.
Nos encontramos en un punto de lucha intensa, con un peso emocional difícil de describir.
Es una situación en la que cada momento se siente como un desafío extremo.
Es por esto que me atrevo a pedir a todos, desde lo más profundo de mi ser, que unamos nuestras fuerzas en oración.
Quiero pedirles que todos, desde sus hogares, sus camas o donde sea que se encuentren, levanten sus corazones con la misma energía y el mismo amor que sienten por Miguel, por mi familia y por nuestra querida Colombia.
Necesitamos una oración colectiva, una que se eleve con el mayor de los sentimientos y que nos conecte a todos en este momento tan complicado.
Es en tiempos como estos cuando la fe y el apoyo mutuo se vuelven esenciales.
Cuando las palabras ya no bastan, el poder de la oración es el único consuelo que parece ofrecer algo de alivio.
Cada palabra de esa oración, cada pensamiento dedicado al bienestar de quienes más amamos, nos da fuerza para continuar adelante.
Para todos los que nos siguen, para quienes están con nosotros en cuerpo o en espíritu, este es el momento de unirnos.
Es ahora cuando necesitamos más que nunca el apoyo de todos ustedes.
Sabemos que hay mucha gente que sigue nuestra historia con cariño y preocupación, y ese amor nos llega, nos fortalece y nos mantiene en pie.

Las oraciones no solo nos ayudan a encontrar paz, sino que también nos proporcionan esa esperanza que a veces parece desvanecerse.
Agradecemos de corazón a todos aquellos que nos acompañan en esta etapa tan difícil.
Sus mensajes, su solidaridad y sus oraciones han sido fundamentales.
Sabemos que no estamos solos en este proceso, y eso es algo que nos da consuelo y nos recuerda que el camino, aunque arduo, puede ser más llevadero cuando lo recorremos acompañados.
La situación es, sin lugar a dudas, un desafío grande, pero hemos aprendido que la vida se enfrenta con la fuerza del amor.
El amor no solo nos mantiene unidos, sino que nos da la valentía para seguir luchando cada día, incluso cuando las circunstancias parecen adversas.

En momentos como este, es cuando más necesitamos recordarnos unos a otros el poder de la esperanza y la fe en lo que es posible, incluso cuando parece que todo está en contra.
Recemos por la salud de Miguel, por la paz de nuestra familia y por el bienestar de todos aquellos que pasan por momentos difíciles.
Estamos convencidos de que con el apoyo de cada uno de ustedes, con cada oración levantada, podemos encontrar la fortaleza para superar este reto y salir adelante.
Al final, lo que importa es lo que queda en el corazón.
La verdadera fuerza no viene de lo que vemos o tocamos, sino de lo que sentimos y compartimos en lo más profundo de nuestro ser.
Por eso, les pido que mantengamos viva esa llama de esperanza, que no dejemos que se apague y sigamos adelante con la misma fe que siempre hemos tenido.
Hoy más que nunca, el poder de la oración colectiva es lo que puede guiarnos hacia la luz en medio de la oscuridad.
![]()
Que cada uno de ustedes, desde su rincón del mundo, se una a esta oración y nos ayude a llevar el peso de esta carga juntos.
Porque con el amor y la fe de todos, no hay obstáculo que no podamos superar.