La conversación sostenida en el programa Blue Radio con el precandidato presidencial Roy Barreras dejó en evidencia la profundidad de las tensiones internas que atraviesa actualmente el sector progresista colombiano, en un momento político marcado por la proximidad de las consultas interpartidistas y la creciente presión por definir liderazgos claros de cara a la primera vuelta presidencial.

Desde Pereira, en medio de dificultades técnicas propias de una comunicación en carretera, Barreras defendió su participación en la consulta del llamado Frente por la Vida como un ejercicio legítimo de democracia interna y no como una maniobra individualista orientada exclusivamente a la captación de votos.
El precandidato insistió en que Colombia no merece ser gobernada desde los extremos ideológicos, sino que requiere un proyecto político capaz de unir sensibilidades diversas bajo una visión de cambio progresista estable, sin rupturas sociales ni discursos basados en el miedo o el resentimiento.
En este contexto, la entrevista se convirtió en un escenario clave para exponer no solo posturas electorales, sino también diferencias estratégicas profundas entre figuras que, en teoría, comparten una base ideológica común.
Uno de los puntos más sensibles abordados durante el diálogo fue la posición del presidente Gustavo Petro, quien anunció públicamente que no participará en la consulta del 8 de marzo, limitando su votación al cambio del Congreso y a la primera vuelta presidencial.
Esta decisión fue interpretada por algunos sectores como un posible retiro de respaldo político, aunque Barreras rechazó de manera enfática esa lectura, argumentando que el presidente ha sido claro en respetar la autonomía de los ciudadanos y en no imponer preferencias dentro del campo progresista.
Según el precandidato, Petro representa a millones de colombianos que creen en un proyecto de transformación social, pero no actúa como un elector más dentro de una consulta específica, sino como un jefe de Estado que respeta las reglas democráticas.
Barreras sostuvo que el verdadero respaldo no se mide en declaraciones anticipadas, sino en la capacidad de los ciudadanos de expresarse libremente en las urnas, sin presiones ni acuerdos cerrados entre élites políticas.
A lo largo de la entrevista, el precandidato enfatizó que su aspiración presidencial no responde a un proyecto personalista, sino a una construcción colectiva respaldada por sindicatos, organizaciones sociales, asociaciones campesinas, movimientos comunales y sectores del liberalismo independiente.
Desde su perspectiva, millones de ciudadanos que apoyaron el proyecto progresista en elecciones anteriores aún no han tenido la oportunidad de expresarse en igualdad de condiciones dentro del actual escenario electoral.
Barreras defendió la consulta como un mecanismo para ampliar la participación democrática y evitar que las decisiones queden concentradas en pequeños grupos de dirigentes.
Asimismo, rechazó la idea de que la unidad se construya anulando la competencia interna, afirmando que primero es necesario “contarse” democráticamente para luego “juntarse” en torno a un proyecto común.
Uno de los momentos más tensos de la entrevista se produjo cuando se le preguntó por las críticas de otros dirigentes del progresismo, quienes calificaron su participación en la consulta como una supuesta “trampa política”.
Barreras respondió con un tono firme pero contenido, señalando que no desciende al terreno de los insultos personales y que respeta el derecho de cada líder a buscar espacios políticos distintos.
En su relato, explicó que algunas de estas críticas estarían motivadas por desacuerdos previos en la conformación de listas legislativas, especialmente cuando se negó a modificar compromisos adquiridos con su propio partido político.
El precandidato insistió en que la democracia no puede condicionarse a afinidades personales ni a negociaciones privadas, sino que debe resolverse a través del voto libre y transparente de los ciudadanos.
En cuanto al escenario posterior a la consulta, Barreras planteó una hoja de ruta orientada a la reunificación del progresismo inmediatamente después del proceso electoral interno.
Según su propuesta, el resultado de las urnas debe ser respetado como mandato ciudadano y servir como punto de partida para construir una candidatura única que enfrente a los sectores de derecha en la primera vuelta presidencial.
Advirtió que la verdadera división no surge de las consultas, sino de la decisión de algunos actores de ir directamente a la primera vuelta sin medirse previamente con el electorado.
Para Barreras, ese camino debilita al progresismo y favorece a fuerzas políticas que buscan revertir avances sociales logrados en los últimos años.
El cierre de la entrevista estuvo marcado por una exposición amplia de propuestas, en las que el precandidato destacó su experiencia legislativa y su capacidad de gestión como herramientas fundamentales para convertir las reformas sociales en realidades concretas.
Entre sus planteamientos se mencionaron programas de vivienda masiva, incentivos al emprendimiento juvenil, fortalecimiento de la economía agrícola, desarrollo de infraestructura férrea y vial, y políticas de apoyo a madres comunitarias y trabajadores informales.
Barreras subrayó que gobernar no se trata únicamente de formular promesas, sino de saber ejecutarlas, construir mayorías políticas y articular equipos técnicos con sensibilidad social.
Finalmente, hizo un llamado a recuperar la seguridad territorial sin sacrificar derechos, afirmando que el país necesita un liderazgo capaz de enfrentar a la criminalidad mientras protege a los sectores más vulnerables.

La conversación concluyó con una invitación abierta al debate programático y a la participación ciudadana, recordando que, en última instancia, será la democracia la que defina el rumbo político de Colombia en los próximos años.