En un operativo conjunto entre la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), se ha logrado la captura de uno de los principales implicados en el magnicidio del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. 
La captura de Simeón Pérez Marroquín, conocido como “El Viejo”, se ha considerado uno de los eslabones más importantes en esta investigación que ha revelado nuevas conexiones criminales y un complejo entramado de violencia, narcotráfico y sicariato.
El operativo, que incluyó inteligencia de alto nivel y trabajo de campo, ha sido clave para desmantelar la estructura criminal detrás de este asesinato y esclarecer el papel de “El Viejo” en los hechos.
El caso comenzó a tomar forma cuando se identificó a “El Viejo” como el líder de una red criminal dedicada al microtráfico, la venta de armas y el reclutamiento de menores para actividades ilícitas.
Su influencia en zonas como Usme y Ciudad Bolívar en Bogotá era bien conocida, y su poder dentro del mundo criminal no pasaba desapercibido.
A pesar de haber estado preso anteriormente y de haber mantenido contacto con importantes cabecillas de las FARC, “El Viejo” logró mantener un bajo perfil y operar desde las sombras, lo que hizo más difícil su captura.
Sin embargo, la investigación, que comenzó con la captura de un aliado cercano, permitió dar con su paradero y comenzar a rastrear su movimiento.![]()
La conexión de “El Viejo” con el asesinato de Miguel Uribe Turbay, quien fuera víctima de un atentado el 7 de junio en el parque Golfito en Bogotá, se reveló cuando, a través de testimonios de personas detenidas involucradas en el caso, se identificaron sus vínculos con la banda criminal que ejecutó el magnicidio.
La investigación también sacó a la luz que “El Viejo” tenía contactos directos con importantes cabecillas de la organización “Segunda Marquetalia”, un grupo residual de las FARC.
Este grupo, según las autoridades, fue el responsable de coordinar y financiar el asesinato de Miguel Uribe, con “El Viejo” actuando como intermediario entre los sicarios y los responsables intelectuales del crimen.
El trabajo conjunto de las fuerzas de seguridad, que incluyó el análisis de cámaras de seguridad, la revisión de equipos de comunicaciones y la colaboración con la Fuerza Aérea, permitió trazar la ruta de “El Viejo” desde su escondite en el sur de Bogotá hasta la zona rural del Meta, donde finalmente fue capturado.
Durante este operativo, la Policía descubrió que “El Viejo” se movilizaba en una motocicleta que resultó ser clave para rastrear su ubicación.
A través de una serie de verificaciones y con la ayuda de tecnología de inteligencia, las fuerzas de seguridad pudieron llegar a la finca en Puerto Yeras, donde finalmente se llevó a cabo la captura.
El arresto de “El Viejo” ha sido un gran avance en la investigación del magnicidio de Miguel Uribe, pero también ha destapado más detalles sobre la estructura criminal detrás del asesinato.
Según el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Giovanni Cristancho, la captura de “El Viejo” es solo la punta del iceberg de una red mucho más amplia, que tiene vínculos con otros crímenes en la ciudad y en otras partes del país.
En sus declaraciones, Cristancho subrayó que “El Viejo” no solo estaba involucrado en el asesinato de Uribe, sino también en otros actos de violencia y narcotráfico, lo que demuestra la complejidad de la organización a la que pertenecía.
El operativo también dejó en evidencia la forma en que las organizaciones criminales operan en Colombia, moviéndose rápidamente entre diferentes zonas del país y utilizando diversas estrategias para evadir la justicia.
El hecho de que “El Viejo” haya podido permanecer oculto durante tanto tiempo, a pesar de su involucramiento en varios delitos graves, muestra las dificultades que enfrentan las autoridades para desmantelar estas redes.
Sin embargo, la captura de este criminal es una victoria importante en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en Colombia.
La investigación sobre el asesinato de Miguel Uribe Turbay se ha ido desarrollando a lo largo de los meses, y con cada nueva pista y testimonio, las autoridades han podido armar un panorama más claro de los hechos.
La intervención de los testigos, especialmente los detenidos que han sido clave en el caso, ha permitido identificar a “El Viejo” como el principal responsable de la logística y coordinación del asesinato del precandidato.
En sus declaraciones, los detenidos mencionaron su estrecha relación con los cabecillas de la “Segunda Marquetalia”, lo que apuntó hacia una red de criminales con intereses tanto políticos como económicos.
Uno de los momentos clave en la investigación fue cuando la fiscalía logró rastrear las comunicaciones de los implicados y, a través de las declaraciones de Catherine Martínez, la joven que entregó el arma al sicario, se pudo confirmar la participación de “El Viejo” en la planificación y ejecución del crimen.
Catherine, quien inicialmente había dado diferentes versiones sobre su relación con los responsables del magnicidio, finalmente reveló que fue “El Viejo” quien le dio las instrucciones y los recursos para llevar a cabo el atentado.
El rol de “El Viejo” en la red criminal quedó claro cuando se descubrió que, además de ser un intermediario entre los sicarios y los cabecillas de la organización, también estaba involucrado en la formación de nuevos reclutas para actividades delictivas.
A través de su influencia, se reclutaban menores de edad y jóvenes para ser entrenados en el uso de armas y tácticas de combate, lo que mostró la naturaleza despiadada y peligrosa de esta organización criminal.
El vínculo de “El Viejo” con la “Segunda Marquetalia”, un grupo residual de las FARC, ha sido uno de los aspectos más importantes de esta investigación.

Según las autoridades, este grupo armado, liderado por exguerrilleros desmovilizados, ha continuado operando en diversas partes del país, involucrándose en actividades criminales como el narcotráfico, el secuestro y la extorsión.
La “Segunda Marquetalia” ha sido acusada de seguir realizando actividades ilícitas bajo la fachada de una organización que busca una “revolución” en Colombia, pero en realidad se ha convertido en un actor clave en el crimen organizado.
El hecho de que “El Viejo” estuviera vinculado a este grupo resalta la complejidad de las estructuras criminales en Colombia y cómo las organizaciones armadas ilegales siguen operando, a pesar de los esfuerzos del gobierno para desmantelarlas.
En este contexto, la captura de “El Viejo” es un golpe importante contra la “Segunda Marquetalia” y su red de operaciones criminales, ya que demuestra que incluso los criminales más poderosos están siendo perseguidos por las autoridades.
La captura de “El Viejo” ha sido recibida con satisfacción por parte del gobierno y la sociedad colombiana, ya que representa un avance significativo en la lucha contra el crimen organizado.
Las autoridades han destacado la importancia de la colaboración entre la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y otros organismos de inteligencia en este caso.

El trabajo conjunto de estos cuerpos de seguridad ha permitido identificar y capturar a uno de los criminales más buscados en el país.
El hecho de que “El Viejo” fuera capturado en una de las zonas más peligrosas y controladas por grupos armados demuestra el nivel de complejidad que tiene la lucha contra el crimen organizado en Colombia.
A pesar de la victoria representada por su captura, las autoridades saben que aún queda mucho trabajo por hacer para desmantelar las redes de narcotráfico y sicariato que siguen operando en el país.
El asesinato de Miguel Uribe Turbay es solo un ejemplo de cómo el crimen organizado sigue afectando a la sociedad colombiana.
A través de este caso, se ha revelado la manera en que las organizaciones criminales operan en las sombras, utilizando el narcotráfico, la violencia y el reclutamiento de jóvenes para mantener su poder.
La captura de “El Viejo” es un paso hacia la justicia, pero también es un recordatorio de los desafíos que aún enfrenta Colombia en su lucha contra el crimen organizado.
El caso de “El Viejo” muestra que, a pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades, el crimen sigue siendo una amenaza persistente en el país.
A medida que avanzan las investigaciones, queda claro que la lucha contra el narcotráfico y la violencia en Colombia requiere de un esfuerzo conjunto de todas las instituciones, así como de la cooperación internacional.
La captura de “El Viejo” es un mensaje claro para los criminales: las autoridades no descansarán hasta que todos los responsables de crímenes tan atroces como el asesinato de Miguel Uribe sean llevados ante la justicia.