Marcela Basteri, madre de Luis Miguel, desapareció sin dejar rastro.
Un día estaba en Europa, viajando con su hijo menor, y al siguiente ya no estaba.
Su ausencia marcó un antes y un después en la vida del cantante mexicano, quien pasó años buscando respuestas a este enigma que sigue sin resolverse.
Mientras tanto, las teorías sobre su destino se multiplicaron, algunas más oscuras y otras más misteriosas, pero todas apuntaban a una verdad oculta.
Luisito Rey, el padre de Luis Miguel, siempre fue señalado como el hombre que más sabía sobre lo que realmente le ocurrió a Marcela.
Sin embargo, el silencio y las contradicciones han rodeado este caso por décadas.
Aunque han surgido varias versiones y teorías, la verdad sigue siendo un misterio.
El final de la vida de Marcela Basteri ha quedado marcado por la incertidumbre, y Luis Miguel sigue viviendo con ese dolor, sin poder contar con la certeza de lo que realmente sucedió con su madre.
Marcela Basteri llegó a México a finales de los años setenta con una vida llena de sueños.
Era una mujer que quería estar al lado de su hijo mientras él lograba una carrera meteórica.
Luis Miguel comenzó a tener éxito a una edad temprana, pero la relación familiar se tornó difícil.
Las infidelidades de Luisito Rey, las constantes peleas y el maltrato emocional que Marcela sufrió durante años le pasaron factura.
Cuando Luis Miguel se convirtió en una superestrella, el conflicto dentro del hogar se intensificó, hasta el punto de que Marcela decidió huir.
En 1985, dejó a Luisito Rey, quien se encontraba obsesionado con el éxito de su hijo, y decidió volver a Italia, a su tierra natal.
Su familia en Italia la acogió con los brazos abiertos, aunque sus familiares notaron inmediatamente que algo no estaba bien.
Marcela se encontraba visiblemente afectada, demacrada, triste y vulnerable.
A pesar de este desgaste, la mujer comenzó a reconstruir su vida en su país de origen, con la esperanza de encontrar paz y empezar de nuevo.
Sin embargo, la desconexión con su hijo mayor, Luis Miguel, no tardó en notarse.
El joven artista ya no recibía llamadas de su madre.
Las comunicaciones entre ellos fueron interrumpidas, y pronto se descubrió que fue Luisito Rey quien cortó las líneas de contacto.
El silencio fue la herramienta que él utilizó para separar a madre e hijo.
Las últimas llamadas de Marcela a su familia fueron tensas y angustiosas.
Durante los meses que siguieron a su partida, Luisito Rey continuó llamando insistentemente a Italia, prometiendo que se reuniría con Marcela.
Según los relatos, Luisito Rey incluso llegó a manipular a su esposa para que regresara a México bajo la excusa de que había comprado boletos de avión para ella y su hijo, lo que resultó ser otra mentira más.
La familia de Marcela comenzó a sospechar de las intenciones de Luisito Rey, pues había demasiadas inconsistencias en sus historias.
A pesar de la tensión, Marcela decidió ir a ver a Luisito Rey a Madrid, pero lo que le esperaba allí cambiaría todo.
La última vez que Marcela fue vista en público fue en el aeropuerto de Pisa, Italia, el 18 de agosto de 1986.
Vistió de blanco y llevaba una maleta grande.
Se despidió de su familia con un gesto doloroso y se dirigió al avión con su hijo menor.
La familia no sabía qué esperar.
Después de un último intercambio telefónico con Luisito Rey, la familia se enteró de que los boletos de avión que él había prometido no existían.

No obstante, Marcela insistió en seguir adelante con el viaje, comprando nuevos boletos para ella y su hijo.
La última llamada que recibió la familia fue de Marcela, asegurando que se encontraba en Madrid y que planeaba reunirse con Luis Miguel en Chile.
Desde entonces, el rastro de Marcela Basteri se desvaneció, y las preguntas sobre su desaparición nunca dejaron de acosar a su familia.
A medida que pasaron los años, las teorías sobre el destino de Marcela se multiplicaron.
Algunas apuntaban a que había sido asesinada por narcotraficantes en una fiesta en Chihuahua, México, mientras que otras sugerían que había sido internada en un hospital psiquiátrico en Italia, donde vivía bajo otro nombre.
Sin embargo, la teoría que más ha llamado la atención es la que afirma que Marcela nunca murió, sino que escapó de su vida con Luisito Rey y vivió en Italia o Argentina en completo anonimato.
Esta teoría ganó fuerza cuando algunos miembros de la familia Basteri empezaron a decir que habían reconocido a una mujer en un hospital psiquiátrico en Buenos Aires, a quien creían que era Marcela.
Sin embargo, la prueba de ADN finalmente demostró que la mujer no era Marcela Basteri.
A pesar de ello, la familia sigue sin perder la esperanza de que algún día la verdad sea revelada.
Luis Miguel, durante años, evitó hablar públicamente sobre su madre.
En la serie de Netflix basada en su vida, se mostró como un hombre desesperado por encontrarla, pero algunos miembros de la familia Basteri creen que el cantante sabe más de lo que ha dejado ver.
Se ha afirmado que Luis Miguel, una vez que obtuvo información sobre el paradero de su madre, decidió callar y no revelar la verdad.
Algunas versiones señalan que él mismo contrató investigadores privados y usó recursos para mantener el misterio vivo.
Este enigma ha marcado su vida y su carrera, y aunque muchos siguen buscando respuestas, parece que la verdad está oculta bajo capas de silencio y miedo.
El misterio de Marcela Basteri sigue siendo una herida abierta para su familia, y aunque las teorías sobre su desaparición varían, la verdad nunca ha sido completamente esclarecida.
Las acusaciones, las mentiras y las contradicciones han rodeado este caso por más de tres décadas, pero hay algo que está claro: Marcela Basteri desapareció de una forma trágica que sigue marcando a Luis Miguel y a todos los que la conocieron.
Mientras se siguen buscando respuestas, el silencio sobre su destino persiste, y el misterio sigue sin resolverse.
La única certeza es que Marcela dejó un vacío imposible de llenar en la vida de su hijo, quien sigue buscando respuestas a una tragedia que nunca se ha completado.