El año 2025 ha marcado un hito en el desarrollo de Bogotá.
El proyecto del metro de la ciudad, que durante años fue un sueño lejano, está tomando forma.
Con el avance del 70% en las obras, la ciudad vive una transformación palpable.
La primera estación del metro, situada en el centro de Bogotá, en la calle 26 con Avenida Caracas, ya ha sido inaugurada y se articula con el sistema de Transmilenio, lo que representa un gran paso en la integración de la movilidad urbana.
La inauguración de esta estación marca el inicio de un proceso de modernización que cambiará para siempre la forma en que los habitantes se desplazan por la capital.
El avance no se limita solo a la construcción de estaciones; también incluye un viaducto de más de 5,000 metros que se ha ido extendiendo a lo largo de la ciudad.
Este viaducto, que comenzó como un proyecto ambicioso hace un año, ha avanzado a un ritmo acelerado, con la promesa de conectar diferentes zonas de Bogotá y mejorar la movilidad de miles de personas.
El trabajo en el metro no ha sido sencillo.
Desde el inicio, la obra ha enfrentado múltiples desafíos, pero la perseverancia de los trabajadores, tanto colombianos como internacionales, ha sido clave para superar los obstáculos.
Durante el proceso de construcción, se han utilizado técnicas innovadoras, como el uso de vigas lanzadoras para crear los cimientos del viaducto.
La colaboración entre ingenieros y operarios ha sido fundamental para asegurar que el proyecto avance sin contratiempos.

El metro de Bogotá no solo es una solución al tráfico caótico de la ciudad, sino también un símbolo de progreso.
En los primeros meses del año, los trabajos eran visibles, pero con el paso del tiempo, las estaciones comenzaron a tomar forma.
En mayo, se implementaron estaciones temporales para asegurar que el servicio de Transmilenio no se viera afectado mientras las obras avanzaban.
Esta integración de los dos sistemas de transporte es un paso crucial para garantizar la eficiencia del nuevo metro y facilitar el acceso de los usuarios.
A finales de septiembre, los primeros trenes del metro llegaron a la ciudad desde China.
Estos trenes, que habían sido construidos en fábricas chinas, son una parte esencial del proyecto.
Durante el recorrido por las instalaciones en China, se pudo conocer el funcionamiento de los trenes y el impacto que tendrán en la movilidad de Bogotá.
El diseño de los trenes, con capacidad para miles de pasajeros, está pensado para satisfacer las necesidades de una ciudad en constante crecimiento.

La llegada de los trenes marca un avance significativo, pero no es el único.
A medida que el año llegaba a su fin, las obras en Bogotá seguían avanzando.
Los vecinos de sectores como el Hospital de Kennedy pudieron ver cómo las grandes estructuras del metro comenzaban a cambiar el paisaje urbano.
Los trabajos no solo consistían en construir estaciones y viaductos, sino también en asegurar que las infraestructuras fueran accesibles para todos.
Las estaciones se diseñaron con tres niveles, con rampas, ascensores y escaleras, pensando en la movilidad de personas con diversas capacidades.

A pesar de los avances, aún queda trabajo por hacer.
La construcción del metro de Bogotá se enfrenta a su última milla, que será la más compleja.
En 2026, se espera que todos los trenes estén operativos y que el viaducto esté completamente en funcionamiento.
Además, se espera que la integración con Transmilenio se complete, lo que permitirá a los usuarios hacer sus recorridos de manera más eficiente, utilizando el mismo pasaje para diferentes modos de transporte.
Este sistema de movilidad integrado promete optimizar los tiempos de traslado y ofrecer una experiencia más cómoda para los bogotanos.
El cierre del año fue una etapa crucial para el metro de Bogotá.

El primer tren del metro, que hasta ese momento había estado en pruebas, comenzó a rodar sobre los rieles.
Este fue un paso importante hacia la inauguración oficial del sistema, que se espera que se produzca en los próximos meses.
A lo largo de 2025, el trabajo conjunto entre las autoridades colombianas y los ingenieros chinos ha permitido avanzar en la construcción del metro, que se ha convertido en un proyecto de gran relevancia para la ciudad.
El metro de Bogotá no solo es un avance en infraestructura, sino también un símbolo de esperanza para los ciudadanos.
Las expectativas son altas, y se espera que este sistema de transporte transforme la vida cotidiana de millones de personas.
Con un avance significativo, el metro de Bogotá se prepara para enfrentar nuevos desafíos en 2026, cuando se espera que se complete la construcción de todos los trenes y se consolide la red de transporte.

La integración con Transmilenio es otro de los aspectos clave de este proyecto.
Al combinar ambos sistemas de transporte, Bogotá tendrá un sistema de movilidad más eficiente y accesible para todos.
El proyecto no solo se centra en la construcción de infraestructura, sino también en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, al reducir los tiempos de viaje y mejorar el acceso a diversas áreas de la ciudad.