Jennifer López, conocida mundialmente como JLo, ha sido una de las figuras más emblemáticas del entretenimiento durante más de dos décadas.
Sin embargo, en 2024, parece que su estrella ha comenzado a opacarse.
A pesar de que su último álbum, This Is Me Now, ha generado gran atención mediática, la respuesta del público ha sido distante.
La canción principal, Getting Off, ha recibido críticas mixtas, con muchos considerándola promedio en comparación con los grandes éxitos que JLo ha lanzado en el pasado.
En un giro inesperado, el álbum ha sido visto por muchos como un intento fallido de regresar a la cima de la industria musical.
Tras un largo descanso de 10 años en la música, Jennifer López lanzó su nuevo álbum, This Is Me Now, con la esperanza de retomar su carrera musical.
Sin embargo, el sencillo Getting Off debutó en el puesto 38 en los Billboard 200, lo que es una caída drástica comparado con sus primeros éxitos que la colocaron en la cima de las listas.
La canción, que intenta capturar el espíritu de los años 2000, no ha logrado conectar con una audiencia más joven, lo que ha generado dudas sobre su relevancia en el mundo musical actual.
El fracaso de Getting Off no se limita solo a las listas de popularidad.
La gira de conciertos que JLo había planeado para Estados Unidos y Canadá también se ha visto afectada.
Originalmente, la cantante intentó crear un espectáculo que incluyera encuentros exclusivos con sus fans, cobrando sumas elevadas por la oportunidad de conocerla en persona.
Sin embargo, debido a las bajas ventas, Jennifer se vio obligada a cancelar algunas fechas de la gira.
Además, la gira pasó a enfocarse en sus grandes éxitos en lugar de centrarse en su nuevo álbum, lo que demostró la falta de interés del público en su música más reciente.
La situación empeoró con el lanzamiento de un documental y una película, ambos basados en la producción de su nuevo álbum.
El documental, titulado La Mejor Historia de Amor Jamás Contada, y la película This Is Me Now no han recibido una buena recepción.
La película, que se centra en su vida amorosa y en las canciones del álbum, ha sido criticada por carecer de una trama sólida, limitándose a una serie de videoclips con una historia que parece forzada.
Ambas producciones han sido vistas como una jugada desesperada para mantener su relevancia, pero en lugar de atraer a la audiencia, han reforzado la percepción de que JLo está desconectada de la realidad.
A pesar de los fracasos en su música y en su carrera como actriz, la controversia sobre Jennifer López ha seguido creciendo.
Muchos la acusan de ser una figura egocéntrica y de utilizar su vida amorosa para generar contenido mediático.
Aunque en su documental muestra su relación con Ben Affleck como una historia de amor, la crítica se ha centrado en la falta de autenticidad de sus proyectos.
Los expertos de la industria han señalado que JLo ha construido su carrera sobre una imagen cuidadosamente diseñada, pero que en los últimos años ha mostrado signos de agotamiento creativo y de una desconexión con su audiencia.
Además, hay quienes aseguran que Jennifer López ha utilizado a otras personas en la industria para impulsar su carrera, incluso en sus primeros años.
En 1999, cuando JLo estaba comenzando en la música, su entonces novio, el rapero y productor musical Sean “Diddy” Combs, jugó un papel clave en su ascenso a la fama.
Sin embargo, también se le ha señalado por ser parte de un círculo que, según algunas versiones, ha utilizado tácticas cuestionables para mantener el control sobre el éxito de artistas como Jennifer.
Esta relación, que ha sido objeto de múltiples rumores, contribuyó a la imagen de JLo como una artista “fabricada” por la industria musical, lo que ha sido una fuente constante de controversia.
En cuanto a la música de JLo, se ha mencionado que su voz no está a la altura de otros artistas en la misma categoría, y que su éxito ha sido más producto de su imagen y de la maquinaria mediática detrás de ella.
Su participación en Selena en 1997 la catapultó al estrellato, pero su carrera musical se vio marcada por la dependencia de un estilo más comercial que de su propio talento vocal.

A pesar de ser una de las artistas más exitosas de la industria, su habilidad vocal siempre ha sido un tema de debate, con muchos considerándola más una figura de espectáculo que una cantante excepcional.
El hecho de que Jennifer López se haya visto involucrada en varios incidentes de plagio también ha dañado su imagen.
En 1999, la canción I’m Real de JLo, que se convirtió en uno de sus grandes éxitos, utilizó un sample de la canción Firecracker de la cantante Natasha Ramos sin darle crédito.
Este tipo de prácticas ha sido recurrente en su carrera, lo que ha generado desconfianza en la industria musical y en los fans más críticos.
En el caso de la canción Jenny from the Block, varios expertos han señalado que la voz de Natasha Ramos fue utilizada en toda la canción, mientras que la voz de Jennifer solo se añadió encima, lo que ha sido considerado un ejemplo claro de falta de originalidad.
A pesar de estos problemas, JLo ha mantenido una base de seguidores leales, especialmente en Estados Unidos.
Sin embargo, su popularidad entre la comunidad latina ha sido cuestionada.
Aunque su origen puertorriqueño es un aspecto importante de su identidad, su carrera ha sido más reconocida por el público anglosajón que por el latino.
Su música ha estado más orientada hacia el mercado estadounidense, y su español, aunque comprensible, no tiene el mismo impacto cultural que artistas como Shakira o Ricky Martin, lo que ha creado una desconexión con una parte de su público original.
La percepción de JLo como una “celebridad gringa” ha sido alimentada por su falta de conexión con la comunidad latina.
A pesar de que ha intentado utilizar su origen para construir una imagen de “chica del barrio”, muchos latinos la ven como una figura distante que no representa verdaderamente sus raíces.
Esto se refleja en las críticas que ha recibido de sus propios compatriotas, quienes consideran que su éxito ha sido más producto de un marketing agresivo que de una verdadera conexión con su cultura.
En resumen, 2024 no ha sido un buen año para Jennifer López.
Su regreso a la música con This Is Me Now y su intento de revivir su carrera con proyectos como la película y el documental han fracasado rotundamente.

Aunque sigue siendo una figura importante en el entretenimiento, su popularidad está en declive.
La crítica la ha señalado por ser una artista fabricada por la industria y por su falta de autenticidad.
A pesar de haber logrado mucho en su carrera, parece que JLo está perdiendo terreno en un mundo donde la autenticidad y el talento vocal son cada vez más valorados.
A medida que los escándalos y las controversias resurgieron, su futuro en la música y en la industria del entretenimiento se ve incierto.